04 abr 2020

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LA CLAVE

Temor comercial por la expansión del coronavirus

FRANCK ROBICHON (EFE)

Netflix y la ciencia-ficción en tiempos de coronavirus

Carol Álvarez

El combate real contra una epidemia solo se puede ganar con información y datos reales, pero la imaginación es el mejor acicate para avanzar en la investigación

Los algoritmos han llevado a Netflix y otras plataformas al éxito en el modelo de consumo televisivo, y esa es una de las claves de que la doctora Syra Madad, experta en patógenos y responsable del programa de salud epidemiológica de la red de hospitales públicos de Nueva York, se haya colado en nuestros hogares.  Madad ha usado "la ventana" de la serie Pandemia, que retrata el trabajo de los expertos en combatir virus en distintos puntos del mundo. La lucha contra la gripe aviar de 2002 o la terrorífica gripe que hace un siglo mató a más personas que las dos guerras mundiales juntas están ahí, diseccionadas, mientras nuestro inmediato presente lo copa el coronavirus de Wuhan. La OMS declara la emergencia sanitaria internacional mientras Madad, doctora dentro y fuera de la serie, tuitea desde su cuenta en redes sociales consejos contra el contagio. También cuestiona los avances en la investigación y el alcance real de la pandemia por falta de datos en el origen del contagio. Lo que vemos podría ser la punta del iceberg. 

Así se reproduce el coronavirus o virus de la neumonía de Wuhan. / FOTO Y VÍDEO: THE PETER DOHERTY INSTITUTE FOR INFECTION AND IMMUNITY / EFE

Si Nadad decidió meterse a epidemióloga después de ver la película Estallido, un thriller de 1995 sobre una hipotética infección de ébola en Estados Unidos, otros expertos en la lucha contra las epidemias beben de la imaginación para impulsar sus estudios: el profesor de la Universidad de Melbourne Greg Foliente, experto en sostenibilidad y resiliencia, y el doctor Benny Chen, investigador del Centro de desastres y seguridad pública, trazaron hace un par de años una proyección de los efectos que tendría un ataque zombie sobre la superficie habitada de Australia y Nueva Zelanda. La idea era trasladar las características de un posible virus, en este caso de ciencia-ficción,  a un escenario real de propagación para aflorar las estrategias para combatirlo y detectar los puntos débiles de nuestro sistema. Entre sus principales conclusiones, que las comunidades pequeñas y solidarias son las más resistentes ante una amenaza de esas características. El estudio superó los límites del conocimiento de la comunidad científica para acabar en manos de los desarrolladores de un videojuego. 

Y esta semana, ha sido otra compañía de videojuegos, Nmedic Creations, la que ha tenido que emitir un comunicado para aclarar que Plague inc, un videojuego que ha vuelto a la actualidad por las similitudes con la epidemia de coronavirus, no es una opinión autorizada. 

Documentales, películas y videojuegos tienen una gran deuda con la ciencia, que a la vez se alimenta de la imaginación y su estímulo en un bucle infinito que a veces se funde. En lo que coinciden todos es que el combate real contra una epidemia solo se puede ganar con información y datos reales. Un desafío redoblado, una complicación más en la trama, en la era de las noticias falsas y la opacidad de muchas administraciones implicadas.