01 jun 2020

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Editorial

Barcelona, el primer pacto presupuestario

El hecho de que BComú, PSC, ERC y JxCat hayan sumado esfuerzos dibuja un puente entre dos bloques que parecían estancos

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El Periódico

Ada Colau, en el pleno del ayuntamiento el pasado 31 de enero, tras la aprobación de los presupuestos para el 2020.

Ada Colau, en el pleno del ayuntamiento el pasado 31 de enero, tras la aprobación de los presupuestos para el 2020. / ELISENDA PONS

Barcelona ya tiene nuevos presupuestos. Una gran noticia que es la suma de varios aspectos positivos. Sin duda, el primer motivo de celebración es haber conseguido aprobar unas cuentas después de cinco años de prórrogas o de ampliaciones mediante cuestiones de confianza. La imposibilidad de conseguirlo durante este periodo fue un reflejo de la debilidad aritmética del anterior gobierno municipal, de los tiempos convulsos vividos y de las dificultades para entablar alianzas. La aprobación actual abre las puertas a un periodo de desbloqueo.

Las cuentas aprobadas en el pleno municipal de este viernes son expansivas. Superan por primera vez la cifra de 3.000 millones de euros, manteniendo contenido el endeudamiento, y están especialmente comprometidos en la lucha contra la desigualdad. Políticas de vivienda, emergencia climática y gasto social son sus tres ejes principales, en respuesta a las necesidades prioritarias de los vecinos.

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La aprobación de los presupuestos es importante por su contenido pero también por lo que políticamente significan. El gobierno de BComú PSC ha sabido sumar a las negociaciones a una ERC pragmática y decidida a ser útil a la ciudad. La actitud proactiva de Ernest Maragall no solo ha aportado propuestas importantes y conducido el pacto a buen término sino que ha atraído a JxCat. El resultado es elocuente. Unas cuentas aprobadas por el 80% del pleno. Los 33 concejales de los cuatro grupos votando a favor. En contra, los 8 votos de Barcelona pel Canvi, Ciutadans y el PP. El hecho de que no hayan sido necesarios los votos de Manuel Valls desautorizan a tantas voces que difundieron la imagen de una alcaldesa cautiva de su apoyo.

El hecho de que BComú, PSC, ERC y JxCat hayan sumado esfuerzos en pro de un objetivo conjunto dibuja un puente entre dos bloques que, hasta hace bien poco, parecían herméticos, impenetrables. El partido de la gobernabilidad, del entendimiento y de la política útil a los ciudadanos se juega en diferentes campos. Los próximos presupuestos en juego son los de la Generalitat. A continuación, los del Estado. Tras años de bloqueo, en Barcelona se ha marcado una primera, serena y relevante victoria.