ANÁLISIS AZULGRANA

Valverde vuelve a sonreír

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Pues sí, Ernesto Valverde abandonó el Barça sonriendo

Pues sí, Ernesto Valverde abandonó el Barça sonriendo / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Si no te fijabas bien, si entrabas ayer de sopetón en el restaurante ‘La Venta’, en la falda del Tibidabo, no te dabas cuenta que, en un rincón muy discreto de su comedor ajardinado, estaba Ernesto Valverde.

Si llegabas con prisas, si atisbabas a tus amigos ya en la mesa, te lo perdías, ni lo veías y, luego, tal vez ni lo detectases porque el ‘Txingurri’ sigue queriendo pasar desapercibido.

Es posible, tal vez, que te llamase la atención aquella otra mesa en la que Carles Puyol charlaba con John Carlin. Quién sabe, igual hay memorias a la vista.

O es posible, ¿sí? ¿no?, que fueses uno de los comensales de esa mesa tan dicharachera de cada martes donde, de vez en cuando, el ojo y el olfato de Joan Amagat, el marchante de Olot, levanta la vista para ver si en el comedor hay clientes a los que les apetezca tener un Miquel Barceló de la última hornada.

Ese libro de fotografías 

El caso es que no muchos se percataron que Valverde comía feliz y, sobre todo, entre muchas sonrisas, más de diez risas y un puñado de carcajadas. El dolor y el despreció que le ha demostrado el Barça va por dentro, pero Valverde disfrutó ayer de una comida (tal vez la última, pues regresa el sábado a Bilbao) en la que se divirtió mucho, se lo pasó en grande, rió continuamente porque su amigo, comensal y el caballero que le regaló ese magnífico libro de fotógrafos catalanes que fotografiaron Barcelona entre los años 40 y 50 no era otro que uno de los mejores cómicos y mimos que hay en el mundo, Carles Sans, del Tricicle.

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Puedo asegurarles que no gastaron ni dos minutos en el asunto del despido. Sans y Valverde ya habían debatido sobre esa “marranada” hace días. Hablaron de Barcelona, de ese fantástico ‘Tricicle-Hits’, que está agotando las entradas en el Coliseum (¡corran!), y de cómo plasmar con la cámara la hermosura de una ciudad que el ‘Txingurri’ lleva muy en el corazón.

Mientras, su Barça seguía pendiente abajo y se entregaba a Jorge Mendes, el único ser que no debería poner las manos en ‘can Barça’ y a quien ‘Barto’Abidal, Planes y Grau se han entregado en cuerpo y alma (con el dinero del Barça).