23 feb 2020

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Al contrataque

Una prostituta a la espera de clientes. 

David Borrat Iconna

La historia de Marcela

Carles Francino

"Aquí no has venido a limpiar casas ni a cuidar niños, sino a ejercer la prostitución. Y nos debes 5.800 euros"

Marcela es un nombre ficticio, pero su historia es real. La contó el otro día en la radio y mientras lo hacía ninguno de los que estábamos con ella tuvimos coraje para interrumpirla. Marcela es brasileña, superviviente de un delito internacional que se llama trata de mujeres.

A los 24 años, tras perder el trabajo y no poder seguir pagando sus estudios de Derecho, aceptó una oferta de empleo doméstico en Europa. La mujer que la captó llegó a establecer relación durante meses con su familia, incluidas dos sobrinas pequeñas cuyas fotos servirían más tarde para chantajearla. El plan era atractivo: 1.500 euros al mes, medio año de estancia y asegurada la carrera universitaria. Operación redonda… hasta que en un chalet de Portugal se lo sueltan: “Aquí no has venido a limpiar casas ni a cuidar niños, sino a ejercer la prostitución. Y nos debes 5.800 euros”.

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Su airada negativa le valió el primer tortazo, aperitivo de las frecuentes palizas que vendrían después. Primero en Valença do Minho, con redada policial incluida; después en Sevilla, con opíparas propinas si compartía cocaína con los clientes; y finalmente en Madrid. “Tienes que levantarme un club que tengo allí” -le dijo el jefe-. “Yo era su gallina de los huevos de oro" -recuerda Marcela-, "no gané dinero para mí pero generé muchísimo para la mafia”.

Prevención, reinserción, apoyo

Y es precisamente en Madrid donde Apramp (Asociación para la prevención, reinserción y apoyo a la mujer prostituida) consigue rescatarla. “Estamos hablando de mujeres y de niñas" -explica Rocío Mora, su directora general-. "Muchas de las que entrevistamos nos confiesan que comenzaron siendo menores de edad. Y me duele que se hable de putas y no de puteros”. Marcela trabaja hoy como mediadora para Apramp y se pasea cada día por todo tipo de antros intentando que otras mujeres consigan salir del pozo.

Ella es una de las personas con las que Andrés Lima ha preparado 'Prostitución', una obra que puede verse en el Teatro Español, en Madrid, y que aborda sin tapujos ni dogmatismos esta cruda realidad, que tan a menudo se disfraza de debate moral. Nathalie Poza, una de las actrices junto a Carmen Machi y Carolina Yuste, se pregunta: “¿Qué pasa con el deseo, qué hay bajo la decisión de acudir al polígono Marconi un lunes a las siete de la mañana?”.

Yo no lo sé, pero sí tengo datos de lo que ocurre ahí: el 66% de los puteros son hombres casados, el 20% insulta a las mujeres, el 3,5% las agrede y el 51% les pide tener sexo sin preservativo. Y sí tengo una explicación a la presencia de tantas Marcelas en la calle: la prostitución mueve cinco millones de euros cada día y además España es líder de Europa en consumirla. ¡Es el mercado, amigo! Pena y vergüenza.