23 feb 2020

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EL ARTÍCULO Y LA ARTÍCULA

Los gozos y las sombras

LEONARD BEARD

Los gozos y las sombras

Juan Carlos Ortega

Tengo unos vecinos muy raros. Son un matrimonio de mediana edad. Francisco y Teresa. Jamás les había saludado, pero el otro día empezaron a contarme su vida. Y lo cierto es que es extraordinaria.

Se conocieron gracias a Tolstói. Francisco trabajaba en una biblioteca. Un día, aburrido por la falta de asistencia, empezó a leer un ejemplar de 'Guerra y paz'. Resulta que el hombre era, y sigue siendo, bastante sensible a la violencia, así que decidió solamente leer las partes de 'paz'.

Por supuesto, entendió la novela a la mitad, pero la suerte quiso que conociera a Teresa. Fue en la fiesta de cumpleaños de un amigo. Aquella mujer le entusiasmó desde el principio. Estaba leyendo también la novela de Tolstói, pero ella, hija de militar, amaba todo lo bélico y despreciaba la calma. Teresa leía solamente las partes de 'guerra'.

Obviamente, surgió al instante la complicidad y decidieron que uno le contaría al otro los fragmentos que no leía. Quedaron en un parque, y ella le contaba a él las partes de 'guerra', haciéndolo con mucho mimo para que no se asustara, y él le narraba a Teresa la historia de 'paz'.

En poco tiempo, ambos se hicieron una idea de la novela, se enamoraron y decidieron casarse.

El inicio fue, como ven, espectacular, pero la cosa no quedó ahí. Tomaron la decisión de contarse el uno al otro partes de libros. Ese era la vida que habían planificado.

Empezaron con 'Romeo y Julieta'. Él leyó los diálogos de 'Romeo', ella los de 'Julieta' y luego uno al otro le contaba su parte. Rápidamente, elaboraron una lista de libros para leer a medias: 'Rojo y negro', de Stendhal. Francisco el 'rojo', Teresa el 'negro', y luego a contárselo.

'Orgullo y prejuicio'. Fue un momento magnífico cuando ella le dijo: «Me quedo con el 'orgullo', tú léete el 'prejuicio'». Y así, día a día, su matrimonio se iba fortaleciendo.

Mis vecinos 
forman una
pareja especial.
Al menos, en
lo que a la
lectura se
refiere.
Compran
libros con títulos
compuestos y
los leen a medias

La lista de libros era interminable. Por recordar sus inicios, siguieron con los rusos y le llegó el turno a 'Crimen y castigo'. Él se encargó del 'castigo' y ella del 'crimen'. 'Pantaleón y las visitadoras', 'Príncipe y mendigo', 'La ciudad y los perros', 'Ada o el ardor'. Teresa eligió el 'ardor'.

Solamente compraban libros con títulos compuestos para poder dividirse el trabajo. 'Fortunata y Jacinta'. Teresa eligió 'Fortunata' y Francisco se quedó con 'Jacinta'. 'Gargantua y Pantagruel'. Este provocó una discusión magnífica, porque no se ponían de acuerdo sobre qué partes leer cada uno.

'La bella y la bestia'. Teresa, en un ejercicio de amor, le dejó a su marido la 'bella' y ella se quedó disfrutando de la 'bestia'.

'El mundo y sus demonios'. 'El maestro y Margarita'. Teresa fue el 'maestro'.

Cuando tocó el turno a 'El ser y la nada' volvieron a discutir. Ninguno quería ser la 'nada', pero Francisco, tal vez para devolverle el favor de haber sido antes la 'bella', tomó la decisión de ser él la 'nada'.

'Veinte poemas de amor y una canción desesperada'. Francisco fue la 'canción desesperada'. 'Platero y yo'. Teresa fue 'yo'. Francisco, 'Platero'.
'El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde'. Este lo leyeron a la vez.

Me comentaron el otro día que, en estos momentos, están con 'Los gozos y las sombras'. Aunque a Francisco le han tocado las 'sombras', me resultó evidente que, hoy y siempre, a los dos le han tocado los 'gozos'.