Consecuencias de la segunda gran guerra

Todo el horror del siglo XX

Lo sucedido en los campos de exterminio nazis no explica por si mismo todo lo acontecido en Europa durante la segunda guerra mundial

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Todo el horror del siglo XX

MUSEO EEUU DEL HOLOCAUSTO

Israel ha conseguido un gran éxito diplomático al reunir en Jerusalén a 40 líderes mundiales para recordar el Holocausto en el 75º aniversario de la liberación de Auschwitz. En aquel campo de exterminio en la Polonia ocupada fueron asesinados más de un millón de judíos de los casi seis millones que lo fueron en otros centros de exterminio masivo. La causa merecía el éxito de la convocatoria, pero plantea dos preguntas: ¿cómo nos relacionamos con el hecho más traumático de la historia contemporánea europea? y ¿cómo evitar la banalización de las conmemoraciones? Estos interrogantes que serán el punto de partida de un debate en el CCCB (29 de enero) tienen en la reunión de Jerusalén unas primeras, y no únicas, respuestas.

La banalización ha ido de la mano de la politización que ha dominado en el museo Yad Vashem. El foro ha sido un acto de propaganda electoral de un primer ministro, Binyamin Netanyahu, acusado de corrupción, que se enfrenta a unas terceras elecciones en menos de un año. También ha sido el vehículo para defender su política beligerante contra Irán, con el total respaldo del vicepresidente de EEUU, Mike Pompeo.

El acto de recuerdo ha generado otras tensiones políticas. Los presidentes de Polonia, Ucrania y Lituania decidieron no asistir al saber que no se les concedería la palabra mientras quien sí la tendría el de Rusia, Vladimir Putin. Lo que esconden estas ausencias remite a la primera pregunta para la que el historiador Timothy Snyder tiene una muy buena respuesta.

Cifras de miedo

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En su libro 'Tierras de sangre' (Galaxia Gutenberg, 2017) da cuenta de que entre 1933 y 1945 fueron masacrados 14 millones de europeos, “víctimas políticas directas deliberadas”, en las tierras de Europa central y oriental que Hitler y Stalin primero se repartieron y en las que después se enfrentaron: 3,3 millones en la Ucrania soviética muertos de hambre en el llamado Holodomor; 700.000 víctimas de terror estalinista, 200.000 polacos ejecutados por la URSS, 4,2 millones de soviéticos muertos de hambre bajo la ocupación nazi, 700.000 civiles alemanes asesinados en represalia y 5,4 millones de judíos fusilados o muertos en las cámaras de gas.

Dice Snyder que se suele identificar el horror del siglo XX con los campos de concentración, “pero no fue en ellos donde murió la mayor parte de las víctimas del nacionalsocialismo y del estalinismo”. Este malentendido impide percibir todo el horror del siglo XX porque “la atención a un solo grupo perseguido, por muy bien que se lleve a cabo como labor histórica, no puede explicar lo acontecido en Europa”. Para el historiador, el relato de la historia judía puede incluir el Holocausto, pero no puede explicarlo. “A menudo, lo que le ocurrió a un grupo solamente puede entenderse a la luz de lo que le ocurrió a otro”. Los asesinatos en masa separaron la historia judía de la europea, y la historia del este de Europa de la del oeste. Según Snyder, el asesinato masivo no creó las naciones, pero sigue condicionando su separación intelectual décadas después del final del nazismo y del estalinismo. 

* Fe de errores

Israel ha conseguido un gran éxito diplomático al reunir en Jerusalén a 40 líderes mundiales para recordar el Holocausto en el 75º aniversario de la liberación de Auschwitz. En aquel campo de exterminio en la Polonia ocupada fueron asesinados más de un millón de judíos de los casi seis millones que lo fueron en otros centros de exterminio masivo. La causa merecía el éxito de la convocatoria, pero plantea dos preguntas: ¿cómo nos relacionamos con el hecho más traumático de la historia contemporánea europea? y ¿cómo evitar la banalización de las conmemoraciones? Estos interrogantes que serán el punto de partida de un debate en el CCCB (29 de enero) tienen en la reunión de Jerusalén unas primeras, y no únicas, respuestas. La banalización ha ido de la mano de la politización que ha dominado en el museo Yad Vashem. El foro ha sido un acto de propaganda electoral de un primer ministro, Binyamin Netanyahu, acusado de corrupción, que se enfrenta a unas terceras elecciones en menos de un año. También ha sido el vehículo para defender su política beligerante contra Irán, con el total respaldo del vicepresidente de EEUU, Mike Pompeo. El acto de recuerdo ha generado otras tensiones políticas. Los presidentes de Polonia, Ucrania y Lituania decidieron no asistir al saber que no se les concedería la palabra mientras quien sí la tendría el de Rusia, Vladimir Putin. Lo que esconden estas ausencias remite a la primera pregunta para la que el historiador Timothy Snyder tiene una muy buena respuesta. Cifras de miedo En su libro 'Tierras de sangre' (Galaxia Gutenberg, 2017) da cuenta de que entre 1933 y 1945 fueron masacrados 14 millones de europeos, «víctimas políticas directas deliberadas», en las tierras de Europa central y oriental que Hitler y Stalin primero se repartieron y en las que después se enfrentaron: 3,3 millones en la Ucrania soviética muertos de hambre en el llamado Holodomor; 700.000 víctimas de terror estalinista, 200.000 polacos ejecutados por la URSS, 4,2 millones de soviéticos muertos de hambre bajo la ocupación nazi, 700.000 civiles alemanes asesinados en represalia y 5,4 millones de judíos fusilados o muertos en las cámaras de gas. Dice Snyder que se suele identificar el horror del siglo XX con los campos de concentración, «pero no fue en ellos donde murió la mayor parte de las víctimas del nacionalsocialismo y del estalinismo». Este malentendido impide percibir todo el horror del siglo XX porque «la atención a un solo grupo perseguido, por muy bien que se lleve a cabo como labor histórica, no puede explicar lo acontecido en Europa». Para el historiador, el relato de la historia judía puede incluir el Holocausto, pero no puede explicarlo. «A menudo, lo que le ocurrió a un grupo solamente puede entenderse a la luz de lo que le ocurrió a otro». Los asesinatos en masa separaron la historia judía de la europea, y la historia del este de Europa de la del oeste. Según Snyder, el asesinato masivo no creó las naciones, pero sigue condicionando su separación intelectual décadas después del final del nazismo y del estalinismo.