03 ago 2020

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LA CLAVE

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante una concentración por la plataforma ’España Existe’.

Europa Press

El galope de los bárbaros

Luis Mauri

La extrema derecha española predica la censura parental para vetar la educación sexual y afectiva en la escuela, y el PP le pone tambores de fondo. El populismo cabalga en Occidente con las alforjas repletas de barbaridades

La censura parental de la educación sexual y afectiva en una escuela europea del siglo XXI es una barbaridad. Lo es en su sentido literal, radical. Barbarie contra civilización. Enclaustramiento contra conocimiento. Oscurantismo contra ilustración. Emoción contra razón. Una dialéctica tan antigua como la humanidad.

La ultraderecha populista galopa por todo Occidente con las alforjas repletas de barbaridades. Todas ellas se fundamentan en el negacionismo de realidades empíricas. Niegan la violencia machista, la diversidad sexual y de género, la redondez de la Tierra, la evolución de las especies… Supercherías que penetran como cuchillo caliente en mantequilla entre las capas de población más castigadas económica y culturalmente por el capitalismo ultraliberal que preconizan esos mismos populismos. Zanahorias identitarias, emocionales y culturales para forzar la marcha de la noria. Un mecanismo de control de las masas muy antiguo también.

La extrema derecha española predica la censura parental en la escuela y el PP le pone tambores de fondo. Casado no acierta a fijar un rumbo: hoy apuesta por recentrar su partido, mañana le sirve de muleta de Vox y entrega al Gobierno progresista la exclusiva de la defensa de la modernidad.

Batallas ideológicas

La censura parental es la enésima batalla ideológica en el teatro de operaciones de la educación en España. Las batallas educativas en este país suelen ceñirse al terreno ideológico: religión sí o no, educación para la ciudadanía sí o no… Es significativo que en el territorio con mayor tasa de fracaso escolar de la UE, la calidad y eficiencia del sistema educativo no despierten ni una décima parte de esa emoción torrencial. España tiene una tasa de abandono escolar temprano del 17,9%, según el Eurostat del 2018. La media de la UE se sitúa en el 10,6%.

Este y no otro es el auténtico drama de la escuela española. También de la catalana, por supuesto. Un sistema educativo que impide a casi uno de cada cinco jóvenes desenvolverse en la vida adulta en igualdad de oportunidades. En la vida, no solo en el trabajo. Esto sí que merece una y mil batallas.