11 ago 2020

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Dos miradas

Dice Bill Viola que su obra no adquiere sentido en un galería de museo o sala de proyección, sino "en la mente del espectador; de hecho, solo pueden existir aquí"

Dice Bill Viola que el lugar donde su obra adquiere sentido y se vivifica no es "en una galería de museo o en una sala de proyección". Los montajes arraigan "en la mente del espectador; de hecho, solo pueden existir aquí". Y es aquí donde aún resuenan, después de haber visto unos cuantos en La Pedrera. Muchos de estos vídeos se pueden recuperar en la red, aunque quizá costará reproducir la atmósfera serena y a la vez inquietante.

En los 'Espejos de lo invisible', por ejemplo, se hacía sólida la memoria del agua, presente en muchas piezas, como 'Three women'. Una mujer madura, una jovencita y una niña caminan cogidas de la mano. Vienen de un mundo anterior, lejano, en blanco y negro. Atraviesan, una a una, una cortina de agua y ahora son mujeres coloreadas. Por separado, vuelven al mundo gris. La mayor tira de la jovencita, la cual, a su vez, llama a la niña para que la acompañe. Han vuelto a atravesar el agua. Son espectros que se alejan. Viola rehace la simbología de 'Las tres Gracias' y de 'Las edades y la muerte', de Hans Baldung Grien, y convierte este homenaje en una reflexión sobre el paso del tiempo, la decrepitud y la desaparición. Sobre la evanescencia de lo que vivimos.

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