27 sep 2020

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editorial

Placas solares y un molino de energía eólica.

Agenda 2030: 10 años no son nada

Agustí Sala

Hay clientes dispuestos a pàgar más por productos y servicios de empresas que cumplen los ODS

Puede parececer que 10 años es mucho tiempo. Puede. Pero la realidad es que para la meta marcada por la Agenda 2030 no son tantos. El trabajo que hay que llevar a cabo con los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas es ingente, enorme. Aunque se establecieron en el 2015 no se ha avanzado lo suficiente para llegar a las metas. No es una tarea solo de las administraciones y de los particulares y las familias sino de las empresas, sin las cuales será imposible completar los objetivos.

Los 17 ODS fueron suscritos por un total de 193 países y configuran un visión de cómo debería ser el mundo en el año 2030, es decir, dentro de 10 años. Se puede decir con rotundidad que es la primera vez en la historia que existe una agenda política universal de carácter integral. Y que además hay consenso de encaminarse hacia ella. Por eso es una agenda, porque existe la intención de cumplirla.  Alcanzar la meta de los ODS en el 2030 puede ser una auténtica oportunidad.

Como resaltaba el informe ‘Better Business, Better World’, de la Comisión de Comercio y Desarollo Sostenible,  llegar a ese objetivo podría significar un mínimo de 12 billones de dólares en oportunidades, así como un total de 380 millones de empleos globales. 

La potencial rentabilidad de entrar en esta dinámica puede ser la mejor palanca para impulsar los ODS en las empresas y el mejor camino para alcanzar esa economía inclusiva, sostenida y sostenible que se persigue con los 17 objetivos, que abarcan desde erradicar el hambre en el mundo a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres o las acciones para frenar el cambio climático. 

Es verdad que los ODS y, en especial, la meta de una economía sostenida, sostenible e inclusiva ha calado en la sociedad, que ya es capaz de reclamar a las empresas que sigan por esa senda y eso también ha llevado a las compañías a tratar de ajustarse a lo que demandan sus usuarios y clientes con sus nuevos hábitos y deseos.

Según algunos estudios, estos nuevos tipos de clientes están incluso dispuestos a pagar más por productos o servicios de empresas responsables y llegará el momento en que decidan dejar de comprar aquello que no cumpla con cuestiones sociales y medioambientales que se consdieran correctas.

Y, de acuerdo con un estudio elaborado por McKinsey, el 50% de los consumidores más jóvenes (millenials y generación Z) estaría dispuesto a pagar un extra del 13% al 16% del precio por productos sostenibles. Estos son elementos que las empresas deben tener en cuenta y que, seguramente, ayudarán a acelerar la agenda.