01 oct 2020

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El presidente de los EEUU, Donald Trump.

Europa Press

¿Juicio o campaña?

Rafael Vilasanjuan

La apuesta de Trump es convertir el 'impeachment' en su mejor campaña

Empieza en el Senado el proceso final, la cuenta atrás para decidir el futuro del presidente Donald Trump. A pesar de nuevas evidencias que irrumpen cada día sobre cómo se benefició del cargo para descalificar a sus rivales haciendo chantaje a terceros países, lo único cierto es que el proceso no saldrá adelante y que la Cámara alta de la primera democracia del mundo no sacará a Donald Trump de la Casa Blanca. No hay ninguna posibilidad, se necesitan dos tercios de votos a favor de procesarle. Solo una división profunda, mas bien una debacle de la mayoría republicana, podría juzgar ilegal el comportamiento del presidente y apartarle del poder. Pero eso no va a suceder y menos a nueve meses de las elecciones.

Trump lo sabe, por eso ha decidido mostrarse como gato panza arriba por los salones de la cumbre de Davos, como si nada pasara mientras se inician las sesiones. El 'impeachment' no es un juicio, es un proceso político con base jurídica, que al final se decide con el voto de un centenar de senadores. Conocemos el resultado, los demócratas votarán a favor y los republicanos en contra de las pruebas que el Congreso aporta.

El país se va a dividir aun mas. El juicio no se decidirá en el Senado, está en la calle y eso es ahora lo único que está en juego. El público conoce todo lo que ha sucedido y los medios no van a dejar detalle sin cubrir. Por eso Donald Trump ha incluido a dos expertos que saben bien que la batalla se va a librar en los medios.

Para su defensa ha reclutado a uno de los principales hostigadores del 'impeachment' contra Bill Clinton y a uno de los abogados que dirigió la defensa de la estrella de fútbol americano OJ Simpson, acusado de asesinato, en el juicio mas mediático que se recuerda en EE.UU. Mientras todos sus rivales demócratas han empezado la campaña sin grandes pasiones, el presidente sabe que lo que está en juego no es la decisión del Senado, sino la opinión publica. Su apuesta es convertir el impeachment en su mejor campaña.