23 feb 2020

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Al contado

Asistentes de un congreso celebrado en Barcelona en el 2016.

RICARD CUGAT

El Mobile es de GSMA... y de Barcelona

Agustí Sala

Si la feria de móviles no se ha marchado de la ciudad hasta hoy ¿por qué habría de hacerlo ahora?

El Mobile World Congress (para ser precisos, MWC desde el año pasado) es una pieza muy preciada. Diría que codiciada. Desde su primera edición celebrada en Barcelona, en el 2006, ha dejado unos 5.000 millones de euros. No hay discusión de que es un motor para la ciudad, para Catalunya y para España. Por este orden. Lo tiene asumido incluso la alcaldesa Ada Colau, que no lo veía con muy buenos ojos antes de obtener el bastón de edil, pero que hoy, desde la cabina de mando municipal, es una de sus grandes defensoras.

Al MWC le pasa como a los astros del fútbol: se lo disputan todos los grandes clubs. Y en esta pugna, Madrid tiene todo el derecho a aspirar a albergarlo. Estamos en un mundo en el que compiten las ciudades. Pero quizás deberían cumplirse unas mínimas reglas de juego y decoro en especial entre administraciones de un mismo país, como sucede, aunque no siempre, en el mundo del balón. En resumen, una mínima lealtad institucional.

En parte, es de agradecer que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, desvele tan claramente sus intenciones: "Iremos a por el MWC", espetó. Todo vale contra las hordas rojas de Barcelona y el gobierno central formado por una coalición de izquierdas.

El presidente de la asociación Barcelona Global, Pau Guardans, rechaza esta forma de actuar por que, crecer a costa de quitarle al otro, dice, es un juego de suma cero. Así no se avanza. Y coinciden desde el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, al consejero delegado de Barcelona Tech City, Miquel Martí. Una unanimidad solo equiparable a la unidad institucional de Fira de Barcelona y la fundación Mobile World Capital Barcelona, un activo que atrae a los organizadores del MWC, GSMA, una especie de patronal que agrupa a los principales operadores móviles del mundo.  

Díaz Ayuso debe saber que ni estamos ante una feria que dura solo cuatro días ni Barcelona la atrajo de un día para otro. Con los años, además de contribuir a generar un ecosistema emprendedor y de 'start-ups', el MWC ha echado raíces en la ciudad. El propio presidente de la feria de Madrid, IfemaClemente González Soler, el día antes de que Díaz Ayuso provocara la polémica, dijo en una entrevista que el MWC "está bien donde está".

En todo caso quien tiene la llave del Mobile es GSMA. Y su consejero delegado, John Hoffman, que no ha dudado en ser crítico cuando lo ha creído oportuno. Solo tras el referéndum del 1-O existió la posibilidad de que se mudaran y de que en el 2018 cambiara de ubicación, pero como dijo el propio Hoffman, defensor de Barcelona, no hubiera sido a ninguna otra ciudad española. El contrato con la Fira les vincula hasta el 2023, pero como todo buen jugador puede marcharse cuando y como quiera. Si no lo ha hecho hasta hoy, ¿porqué habría de hacerlo ahora?