19 feb 2020

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Editorial

Competición desleal entre capitales

Incentivar una rivalidad mal entendida entre Barcelona y Madrid es un ejercicio estéril e irresponsable

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El Periódico

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso. / DAVID CASTRO

«Iremos a por el Mobile World Congress», ha anunciado Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. La política del PP asegura haber iniciado contactos con los organizadores para llevar a la capital la gran cita mundial de la comunicación móvil. Una feria que se celebra en Barcelona desde el año 2006 y que genera 470 millones de euros, 14.000 puestos de trabajo temporal y atrae a más de 100.000 visitantes. Es evidente el interés del congreso, también que una guerra entre ciudades es tan inapropiada como empobrecedora.

Madrid y Barcelona suman talento y capacidad. Juntas derrochan fortalezas. Enredadas en una estéril competencia, solo pueden salir perdiendo. El desafío de Ayuso tiene mucho de bravata y de operación desleal, más aún cuando pretende ofrecer Madrid como solución fácil frente al intento del consistorio barcelonés de trabajar por una ciudad más limpia y social, que ofrezca mejores oportunidades a sus vecinos. Convertir la organización de una feria de estas características en una puja de subasta no es el mejor modo de proteger los intereses de los ciudadanos.  

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Barcelona es un polo internacional de ferias, congresos y convenciones. El impacto de esta actividad afecta positivamente a amplios sectores económicos. Desde hoteles, restaurantes y transporte, a comercio y servicios de barrio. Es importante ser consciente de su valor y seguir trabajando para consolidar y mejorar su oferta. También Madrid es un destino importante. Ambos enclaves encabezan clasificaciones y ambos pueden alimentarse mutuamente de su situación privilegiada. Entrar en cuitas de rivalidad mal entendida es un insulto al respeto, el aprecio y la colaboración que distingue el día a día de tantos madrileños y barceloneses que saben sumar esfuerzos. La política no debería poner trabas a un camino que la ciudadanía recorre sin problemas. Tampoco utilizar eventos de tal envergadura para alimentar polémicas estériles que, quizá, solo pretenden desestabilizar a socios del Gobierno de Sánchez.