25 oct 2020

Ir a contenido
Donald Trump, en un acto en el Despacho Oval de la Casa Blanca. 

KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

Juicio político a Trump: Cinco semanas de vértigo nos esperan

Ruth Ferrero-Turrión

El presidente de EEUU cuenta con mayoría republicana en el Senado para tumbar el 'impeachment', pero no las tiene todas consigo

Ya está. Nancy Pelosi ha nombrado a los siete legisladores que serán los encargados de llevar el juicio contra Donald Trump en el Senado. Con esta hábil elección queda representada la diversidad geográfica, racial y de género del país, todos ellos con amplia experiencia legal y seguridad nacional y con las habilidades suficientes como para presentar un caso sólido contra Trump. Ambas variables, la diversidad y la preparación, forman parte de una buena estrategia de comunicación política, algo que, sin duda, suma puntos de cara a la opinión pública, en un momento político extremadamente delicado para el país con unas elecciones presidenciales en ciernes a finales de este año.

Con este nombramiento se abre de manera oficial el proceso de destitución o 'impeachment' contra el presidente de Estados Unidos. Según las normas, los legisladores que actuarán de facto como fiscales contra Trump deben presentarse a las 24 horas de su nombramiento ante el Senado donde realizarán un juramento. Ese mismo día, el juez Roberts también jurará su cargo y se encargará de tomar juramento a los 100 senadores exigiendo “hacer justicia imparcial de acuerdo con la Constitución y las leyes”. A partir de aquí tomará la iniciativa el líder de la mayoría en el Senado, el republicano McConnell, que presentará las reglas del proceso, duración de las intervenciones, testigos, mociones de desestimiento, etcétera. Tomando como referencia el 'impeachment' contra Clinton, este no debería de durar más de cinco apasionantes semanas que incluirían juramentos, argumentos, interrogatorios, declaración de testigos y argumentos finales…

Mayoría republicana

Hasta aquí la norma. A partir de aquí el desenlace es incierto. A pesar de contar con la mayoría republicana en el Senado, Trump no las tiene todas consigo. Para empezar, el grupo republicano rechazó de entrada la posibilidad de anular los cargos contra el presidente, antes del comienzo del juicio, algo que había solicitado el propio Trump. Además, su agresiva política exterior, últimamente, contra Irán, no está gustando a algunos de los miembros del partido republicano. De hecho, cuatro senadores están dispuestos a votar a favor de un proyecto de ley para reformar la Ley de Poderes de Guerra de 1973 presentado por de los demócratas para reducir los poderes presidenciales en el ámbito de la seguridad y la defensa, tales como la declaración de guerra o el despliegue de fuerzas armadas en un conflicto militar. Este sería el séptimo veto a la presidencia de Trump, pero además en pleno proceso de destitución. Probablemente perder esta votación será un duro golpe al presidente, que se encuentra ya preparando la campaña presidencial mientras tienen lugar las primarias demócratas.

Comienza el año político de manera intensa allende de nuestras fronteras. En EEUU, con el presidente sometido a un proceso de destitución por sus vínculos con Ucrania y Rusia y ¡en año electoral!, y totalmente desatado en el marco de la política exterior y en Rusia con la dimisión en bloque del Gobierno para dar continuidad al régimen de Putin. Se vienen meses de interesantes emociones geopolíticas. Estén atentos.