07 ago 2020

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Explosión en Tarragona

Tareas de extinción del incendio tras la explosión en la petroquímica de Tarragona.

NACHO DOCE / REUTERS

Mayor coordinación para minimizar el riesgo de accidentes

Jordi Sans Pinyol

La comunicación entre el sector público y privado debe ser fluida y constante para agilizar la respuesta en caso de emergencia

En Catalunya tenemos diferentes zonas con industria química y petroquímica. La más conocida, y hoy,  desgraciadamente, titular, es el complejo petroquímico de Tarragona. Obviamente, los enfoques de seguridad que se deben tener en cuenta en un complejo de estas características son amplios y complicados y abarcan cuestiones de seguridad industrial, de planificación urbanística, medioambientales, y de gestión y respuesta en caso de emergencia.

La Protecció Civil de la Generalitat de Catalunya nació en 1991, cuando se encomendó a una serie de inspectores de Bombers la tarea de organizar la protección civil en Catalunya. Desde entonces se han logrado muchos objetivos: las empresas han elaborado sus planes de emergencia internos, los ayuntamientos han redactado sus planes de actuación y la Generalitat ha elaborado el Plaseqcat (Plan de emergencia en riesgo químico) para coordinar todas las actuaciones.

Se han realizado inversiones para instalar sirenas en todo el territorio, las escuelas tienen su plan de emergencia, las empresas y las escuelas realizan simulacros al menos una vez al año, la Generalitat realiza periódicamente las pruebas de sirenas, etcétera.

Aparte de gestionar el riesgo existente, los últimos años Protecció Civil de la Generalitat participa de las comisiones de urbanismo en la planificación territorial evitando nuevos despliegues de elementos vulnerables (población) cerca de este tipo de empresas. Esto significa que no se ha aumentado el riesgo de que teníamos hace unos años.

Las empresas petroquímicas en Catalunya, desde la aplicación de la 'Directiva Seveso', deben cumplir unos niveles de exigencia muy superior al resto de industrias con respecto a los estándares y requerimientos de seguridad. Pero no solo eso, en el caso de la gran industria del polígono de Tarragona, hay que sumarle los estándares de seguridad de las multinacionales y la presión de las aseguradoras. Incluso, las industrias del sector químico de Tarragona tienen su propio parque de bomberos (Parques Químicos de Seguridad) que da servicio a todas las empresas.

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Así pues, ¿qué ha fallado? En primer lugar y, no es una justificación, el riesgo cero no existe. En segundo lugar, y tal y como hemos intentado mostrar a lo largo de estas líneas, los interlocutores son diversos y, por tanto, la comunicación debe ser fluida y constante. Quizá, y sin conocer con suficiente certeza por qué ha pasado lo que no tenía que pasar, ha habido algún error de comunicación por parte de la empresa y algún mensaje contradictorio en las redes de protección civil en cuanto al confinamiento y a la puesta en marcha o no de las sirenas.

Con todo, la actuación de los cuerpos de emergencia de la Generalitat es impecable, una vez producida la explosión solo queda enfriar las instalaciones cercanas y dejar quemar el resto de producto.

En definitiva, hace falta una mayor coordinación e intercambio de información entre sector público y privado para evitar o minimizar el riesgo de accidente grave, para agilizar la respuesta en caso de emergencia y reducir al máximo el impacto en las personas, bienes, territorio y medioambiente.