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ANÁLISIS AZULGRANA

Quique Setién garantizó que su Barça jugará bien a fútbol

JORDI COTRINA

Setién, el nuevo 'factor energía' del Barça

Emilio Pérez de Rozas

Había que pasar el trago. Había que afrontar la necesidad (la obligación) de decir algo sobre por qué y cómo lo hicieron. Había que explicar por qué se despide al entrenador que se había renovado en mayo (ganador, antes de tiempo, de dos Ligas memorables) y, ahora, en enero, como en los tiempos de Joan Gaspart, se le echa, de forma vergonzosa, después de haber perdido solo 16 partidos de los 145 que ha disputado, ser líder en la Liga, el mejor equipo de la Liga de Campeones y habiendo caído, sí, en una Supercopa (en la que volvió a jugar de cine), que solo le interesaba a Luis Rubiales, el presidente de la Federación, para contentar a un equipo perdedor como el Real Madrid (campeón de algo para lo que ni siquiera se había clasificado), lanzarle un flotador a Arabia Saudí, criticada por la falta de derechos humanos por medio mundo (o más), y recaudar millones, dice (habrá que creerle), para empujar el fútbol femenino y formativo. Por cierto,me olvidaba, el Barça no hacía algo así desde el 2003.

Una oferta caída del cielo

El caso es que allí estábamos todos (menos Ernesto Valverde) esperando saber qué había ocurrido. Y no nos enteramos. Es más, acabamos con más dudas de las que llevábamos encima al entrar en esa majestuosa sala donde las dos primeras filas estaban repletas de directivos, que habían apoyado la decisión de los dos técnicos, Ramon Planes y Eric Abidal, que no explicaron las razones del relevo, y donde empezaba a asomar la cabeza del sucesor, Emili Rousaud, que aportará un enorme factor energía a la candidatura continuista.

Bueno, pues eso, que era el momento de contarlo todo. Y no se contó nada. Es más, uno tuvo la sensación de que seguían mintiéndonos, tanto que dijeron que llevaban tiempo planeando el relevo (y el propio Setién dijo que la oferta le cayó del cielo cuando estaba paseando junto a las vacas en su pueblo natal) y que Valverde ya se podía intuir que podían despedirle (y eso sí es para soñar tortillas de patata porque el ‘Txingurri’ se enteró de todo por Internet).

Devoto de Cruyff

Había que verles a todos (BartomeuRousaud, CardoneGrau, Bordas, PlanesAbidal…) frente al gran letrero de la verdad: Benvingut, Setién / Fútbol Club Barcelona / Més que un club / #Readytocolor ¿Qué color? ¿El de la mentira? intentando superar el mal trago de dar explicaciones tras uno de los mayores ridículos de la historia del Barça: despedir a un entrenador líder, elogiado como buenísima persona, un hombre de club, devorado por el miedo escénico de los directivos y con los responsables técnicos dando vueltas por el mundo y quemando el móvil para intentar encontrar un entrenador para sustituir al campeón.

Lo siento, pero eso fue lo que ocurrió ayer en ‘can Barça’: la prolongación, en vivo y en directo, de un ridículo absoluto. Con lo fácil que hubiese sido decir “tuvimos miedo de perderlo todo y quisimos volver, de golpe, al cruyffismo, ese que nos garantiza este hombre que tengo sentado a mi derecha, que se hubiese dejado cortar uno de sus dedos meñiques por haber sido entrenado por Cruyff”. Pues no, no lo contaron así. Les faltó factor energía, que ya llegará.