26 sep 2020

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CHEQUEO

Pensiones, funcionarios, SMI y un billete para Bruselas

Rosa María Sánchez

La vicepresidenta Calviño deberá negociar con la Comisión Europea las reglas para el nuevo Presupuesto del Estado para el 2020

Todos en sus puestos y disparo de salida. El nuevo Gobierno de coalición ya está constituido, los ministros toman este lunes sus carteras  y a trabajar, que hay muchas tareas pendientes, y algunas tienen que resolverse ya, esta misma semana.
Lo más urgente, sin duda, es aprobar la prometida subida de las pensiones con efectos desde el 1 de enero. Hay que hacerlo ya, si se quiere que la mejora del 0,9%  se note en la nómina de enero. Lo mismo, con el incremento pendiente del 2% para los sueldos de funcionarios y empleados públicos. Previsiblemente ambas medidas saldrán  este martes del Consejo de Ministros. 
Urge una convocatoria de la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a los representantes de patronal y sindicatos para que el Gobierno formalice su propuesta de salario mínimo interprofesional (SMI) para el 2020 que luego deberá aprobar un Consejo de Ministros posterior
Y este mismo martes, en su primer Consejo de Ministros, urge también el envío de un mensaje claro por parte del Ejecutivo que muestre las señas de identidad de lo que pretende ser su acción de gobierno. La derogación fulminante del artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores (que permie el despido objetivo de los trabajadores por acumulación de bajas médicas justificadas) figura en la parrilla de salida de estas primeras medidas.
Los trabajos para unos nuevos Presupuestos del Estado para el 2020 ya están en marcha, según han venido explicando la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. El año ha empezado con una nueva prórroga de los del 2018, los últimos del exministro del PP Cristóbal Montoro. 
Pero es muy probable que antes de presentar las nuevas cuentas para el 2020, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, tenga que hacer un viaje relámpago a Bruselas para aclarar las reglas en las que se deberá desenvolver el Presupuesto del 2020. El Gobierno arrastra para este año la exigencia de un ajuste presupuestario de más de 8.000 millones, de muy difícil digestión. Ni siquiera las subidas tributarias previstas en el acuerdo de coalición entre PSOE y UP podrían dar respuesta a esta exigencia. Y por el lado del gasto, no se esperan ajustes, sino lo contrario. 
Las autoridades europeas están cambiando el chip. Se ha visto recientemente con Francia (donde Bruselas ha levantado la mano para no meter más presión en los chalecos amarillos) y con Italia. Ya no se trata de reducir un déficit excesivo y situarlo por debajo del 3%. Eso ya se ha conseguido. Ahora esto va de conjugar disciplina fiscal y paz social, o al  menos algo así es lo que Calviño tendrá que ir a decir a Bruselas.