17 feb 2020

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al contado

El Rey recibe al líder del PSOE, Pedro Sánchez, en la Zarzuela.

EFE

La agenda de Pedro Sánchez

Agustí Sala

Ante el trabajo que tendrá esta legislatura, el presidente ha optado por tener bien controlada la parte económica del Gobierno para evitar disgustos

Pedro Sánchez va a tener trabajo. Mucho. Ya ha logrado ser presidente sin el añadido de "en funciones". Al prometer el cargo esta semana le comentó al Rey : "Ocho meses para 10 segundos", o sea tanto tiempo para ser investido y tan poco para esa ceremonia. Y el monarca bromeó: "Ha sido rápido, simple y sin dolor. El dolor vendrá después". No andaba desencaminado porque el presidente, aunque acostumbrado a afrontar retos, no andará por un camino de rosas. 

A los equilibrios que Sánchez ha tenido que hacer para no generar muchos descontentos entre los suyos (o al menos limitarlos) y eludir al máximo los de sus socios al configurar el consejo de ministros sumará los recordatorios y avisos que le llegarán, casi al día siguiente de tener constituido el Gobierno, por parte de todos aquellos que han facilitado su investidura. Ya puede preparar la agenda. Y no solo para atender a Quim Torra y compañía, sino para recibir a quienes creen merecer contrapartidas por su voto afirmativo o su abstención.

Quizás por ello, en lo que respecta al diseño de áreas y carteras, el presidente del Gobierno ha optado por ministros conocedores de sus materias y por alejar a sus socios de Unidas Podemos de las llaves de la caja, sea de la de Hacienda o de la de Seguridad Social. La primera seguirá en manos de María Jesús Montero, que gana enteros al ser designada también portavoz y que, a su vez, podrá romper con el legado de su precedesor del PP, Cristóbal Montoro, cuyos últimos Presupuestos, los del 2018, siguen aún vigentes. O eso es lo que se espera, al menos. Y también deberá diseñar un nuevo sistema de financiación autonómica, caducado desde el 2014.

Para la segunda caja, la de la Seguridad Social, la de mayor dotación, con unos 140.000 millones de euros, Sánchez ha elegido a un economista prestigioso, José Luis Escrivá, hasta ahora el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). En este caso, la "i" de las siglas no es un mero símbolo. Escrivá ha coordinado además, estando al frente del organismo fiscalizador, que es una especie de Pepito Grillo para las Administrtaciones, estudios para reformar el sistema público de pensiones muy alejados del apocalipsis que pintan los defensores de un mayor peso del sector privado en estas prestaciones.

Y toda esta área económica, a la que se sumarán una Reyes Maroto, que seguirá al frente de Industria y la podemita Yolanda Díaz, al frente de Trabajo; estará coordinada por otra de las figuradas consolidadas y potenciadas  por el presidente: Nadia Calviño, como vicepresidenta. Todo queda en buenas manos. Sánchez, cuya agenda política estará desbordada y le mantendrá ocupado, no estará para sorpresas. Seguro que se lo explicará este domingo al Rey.