25 sep 2020

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LIBERTAD CONDICIONAL

El centro no existe, son los padres

EFE / JUAN CARLOS HIDALGO

El centro no existe, son los padres

Lucía Etxebarria

En Reino Unido, en una sociedad profundamente divida entre el 'sí' y el 'no' al 'brexit', Theresa May dimitió. Angela Merkel ha anunciado que no se presentará a la reelección en un país fuertemente polarizado. Italia va siendo gobernada por una serie de gobiernos sucesivos que no llegan al año y medio y que han sumido al país en una crisis económica y política profunda. El Gobierno de Estados Unidos estuvo 35 días cerrado, y su reapertura es solo temporal. Su presidente nos podría llevar a una tercera guerra mundial, ante la mirada atónita de los demócratas…

Gobiernos ¿democráticos? en los que los rivales políticos mutan en enemigos irreconciliables, en los que se hace imposible cerrar coaliciones, acuerdos, consensos. Gobernar, en suma.

El día de la investidura, el bochornoso espectáculo que vimos en el Parlamento tenía su correlato en Twitter. Unos iban a fusilar a los rojos, otros iban a guillotinar a los borbones, todos se tildaban de nazis y supremacistas. Los unos a los otros. A mí también me llamaron nazi, con prefijo: feminazi.

¿Cómo se ha creado semejante dialéctica de radicalización?

Primero, difunda consignas, mantras, memes. Frases cortas que se repitan hasta la saciedad.

Alguno invocará la unidad nacional, aunque sería incapaz de citarte por qué capitales pasa el Duero. Otros criticarán un pacto con EH Bildu desde las siglas de un partido que ya pactó con EH Bildu. Habrá quien mentará al IBEX 35, aunque no sepa diferenciar una acción liberada de una preferente. Otros demonizarán a los 'menas', aunque en su vida hayan salido de su barrio rico y blanco. Hablarán de denuncias falsas sujetos que no solo no han leído el informe del CGPJ, sino que ni saben lo que es el CGPJ. Exhortarán a la autodeterminación iluminados que no saben lo que pasó en Osetia y Abjasia, en Transnistria, en Montenegro, en Kosovo. Que no sabrían ni señalar dichos territorios en el mapa, que ni imaginan  los problemas que allí existen –creados, precisamente, tras procesos de independencia–, ni entienden el concepto Ley de Claridad. Se identificarán como clase obrera pijos que nunca han trabajado, pero que además no sabrían decirme si al hablar de clase obrera como concepto se refieren al enfoque de Weber, al de Durkheim, al de Engels o al de Marx. De los tres primeros no habían escuchado hablar, del cuarto ni siquiera han leído un resumen en 'el rincón del vago'.

El bochornoso 
espectáculo de
la investidura 
tuvo su correlato
en Twitter

Después invoque el argumento infalible: nosotros contra ellos.

Consiga que vean a su vecino como a un peligroso nazi / supremacista / sedicioso / facha / terrorista / separatista / golpista (táchese lo que no proceda).

Y, por último, cree bloques.

Asegúrese de que sus votantes vivan rodeados de personas con la misma afinidad política, dando lugar a grupos más homogéneos. Que se pasen los memes por grupos de Whatsapp (en los que, lógicamente, no se va a admitir a alguien que piense distinto), o por Facebook o Twitter (donde el algoritmo, por un lado, y el hecho de que tú sigas solo a personas que te siguen a ti, por otro, va a conseguir que solo veas las noticias o las opiniones que confirman tu sesgo).

Y, para terminar, añada un buen pellizquito de 'fake news'. 

¡Ya la tiene usted montada! 

Silbidos, abucheos e insultos en el Parlamento, diputados amenazados y bajo protección familiar, familias que ya ni se reúnen a cenar en Nochebuena, no sea que el primo Pedro y el cuñado Pere acaben llegando a las manos como el año pasado.

Ya lo ha logrado: el clima irrespirable, la imposibilitad de un estatus cívico común. Felicidades. El centro son los padres.