ANÁLISIS

Una mujer en el palco de Arabia

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Dos aficionadas saudís siguen la primera semifinal de la Supercopa entre el Valencia y el Madrid en Jeddah.

Dos aficionadas saudís siguen la primera semifinal de la Supercopa entre el Valencia y el Madrid en Jeddah. / AP / AMR NABIL

Al terminar la primera semifinal de la Supercopa que estamos retransmitiendo en Movistar Plus, en directo, mi compañera Susana Guasch me preguntó : "¿Tú cómo te has encontrado, ejerciendo de periodista, en el palco, has visto ese principio de algo?" Mi respuesta sincera, contando lo que estoy viviendo en mi lugar de trabajo, ha desatado una oleada de críticas en redes sociales que me suscitan asombro y, no lo niego, disgusto.

Desde que se hizo público que el nuevo formato de Supercopa de España se disputaría en Arabia Saudí, un país que restringe los derechos de las mujeres como pocos en el mundo,  los de quienes critican al régimen, o los de los colectivos LGTB, me manifesté en contra de la celebración del evento en este país en los distintos medios en los que colaboro. Sigo pensando exactamente igual.

Tengo claro que la elección de esta sede tiene una evidente motivación económica y además pregunté directamente a Luis Rubiales, presidente de la RFEF en la COPE por qué no había traído la Supercopa femenina también a Arabia si tanto le preocupaba que este país avanzase en lo relativo a los derechos de las mujeres. Hubiera sido una bonita forma de demostrarlo.

La primera, en el palco

El martes viajé a Jeddah con el vuelo de la RFEF junto al resto de la expedición porque mi medio, Movistar +, se hizo con los derechos del evento y ha enviado aquí al equipo habitual de retransmisiones de fútbol. Mi trabajo aquí es exactamente el mismo que en cualquier partido, entrevistas en el palco de autoridades. Con una "pequeña"  diferencia: soy la primera mujer periodista que entra al palco del estadio King Abdullah Sports City.

En un país donde hasta hace unos meses las mujeres no podían entrar al estadio, mi primer interés era saber si habría mujeres en el palco, más allá de las españolas que integran las expediciones de los cuatro equipos. Comprobé que había más mujeres  trabajando en el catering, aunque no parecían saudíes por la vestimenta descubierta y occidental.

Pero también había mujeres ataviadas con el niqab saudí viendo el partido sentadas en las butacas, hablando con hombres y disfrutando del catering. Una de ellas estuvo a mi lado, era la responsable del fútbol femenino en la federación saudí. Se hizo una foto junto a Jorge Vilda, el seleccionador español que ha viajado a Jeddah.

Liga femenina 

Este año Arabia Saudí ha creado la primera liga femenina de fútbol. Un país en el que hasta 2012 no permitía la educación física en los colegios a las mujeres, 6 años después tiene fútbol femenino. Eso sí, íntegramente femenino porque no pueden entrar hombres…

Mi respuesta a la pregunta  sobre mi trabajo reflejó lo que yo había vivido allí, en el palco. La satisfacción por comprobar que las mujeres que allí estuvimos, todas, vivimos una situación de normalidad. Ni más ni menos. No soy tan ingenua como para pensar que eso lo arregla todo, pero tampoco tan ciega como para no ver que algo se mueve. Me niego a contar lo que alguien quiera que cuente, y menos alguien que no está aquí.

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Es que acaso ¿no es compatible ser crítica con la decisión y contar que las mujeres empiezan a entrar donde antes no entraban? Eli Sarasola, portera del PSV Eindhoven escribió ayer en Twitter en alusión a mi respuesta : "me reitero, Monica Marchante. Si tuvieras novia te meten en la cárcel. Pero todo muy normal y cercano".

Se me ocurren pocas críticas tan demagogas y buscando el aplauso fácil. Felicidades, conseguiste lo que buscabas. Pero se te olvidó escuchar la pregunta a la que yo respondía. Tan sencillo y tan fácil.. Por cierto, si yo fuera futbolista, como tú, estaría feliz de saber que tus compañeras saudíes ya pueden jugar una Liga.  Si tienen novio o novia, no me interesa demasiado, francamente, vine a hablar de fútbol. Como cada domingo.