24 sep 2020

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Dos miradas

No hay fotos ingenuas ni improvisadas, y menos en momentos tan históricos como la firma de Felipe VI del real decreto del nombramiento de Pedro Sánchez

El mensaje del Rey -"El dolor viene después"- no sabemos cómo se debe descifrar. Casi prefiero no hacerlo. Mejor que no entremos en el fondo de la cuestión y que nos quedemos con la escenografía y con el atrezo de la firma. No hay fotos ingenuas ni improvisadas, y menos en momentos tan históricos. En el despacho real vemos un respaldo anatómico para evitar lesiones lumbares; un recipiente de cerámica en forma de barquito de papel, para guardar clips; fotos familiares; libros de legalidades y antigüedades diversas; una lupa (Felipe VI tiene problemas de visión o es filatélico); varios trofeos, entre los que destaca la Copa del Mundo de fútbol y una pieza en forma de barco de vela; una taza con lápices y rotuladores, como de P-3; algo, como una escultura, que parece un plato de espaguetis o una madeja enredada. Y unas carpetas entre las que se vislumbra un dosier azul para las 'Necesidades Militares' y, más al fondo, cerca de los diccionarios, la efigie en miniatura de un GEO de la Policía Nacional, dispuesto a combatir. Y, más arriba, más miniaturas de militares y soldados.

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Tampoco me atrevo a analizar la fotografía solemne, con Meritxell Batet pendiente de la firma. Se me ocurren demasiadas cosas.