20 feb 2020

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dar en el blanco

Óscar Pierre, en la sede de Glovo en Barcelona.

FERRAN NADEU

La historia de Glovo

Carlos Blanco

Además de buenos emprendedores como Óscar Pierre son necesarios inversores dispuestos a ayudar en las etapas iniciales

Glovo es una de las 'start-ups' de moda  al recibir una inversión que la convierte en 'unicornio', con una valoración superior a los 1.000 millones de euros. Es la tercera start-up española en ese nivel tras eDreams y Cabify. La empresa se fundó en septiembre del 2014 pero no empezó a operar hasta el 2015, cuando formó parte de la tercera edición de Conector Startup Accelerator. Entre sus primeros mentores e inversores tuvo a Sacha MichaudDavid TomásRubén Ferreiro y a mí mismo. Luego Sacha se uniría como cofundador, siendo una pieza clave y desconocida para muchos en su éxito.

Recuerdo el día que Óscar Pierre, en aquel momento con solo 22 años, presentaba en el 'Startup Day de Conector', dejando claro que su socia cofundadora le acababa de dejar y que aún no había lanzado el MVP (prototipo o versión beta) de su producto. Dos condiciones para entrar en la aceleradora era ser dos socios full time como mínimo y tener el producto lanzado. Óscar en teoría incumplía, pero de forma sincera lo expuso en su presentación.

Durante la misma Sacha Michaud, que conocía muy bien el modelo de negocio de Postmates (inspirador de Glovo), me decía que tenía mucho sentido. Al final le pregunté si tenía algo que ver con Óscar Pierre, el empresario del sector 'Software' AS/400 que dirigió empresas en los años 90. Me respondió que era su padre.

La suma de ambas informaciones, junto con la soltura que un teóricamente inexperto emprendedor tuvo durante su charla me motivaron a invertir en Glovo. En esa misma sala había muchos más emprendedores e inversores de éxito que vieron el proyecto, pero nadie más asumió el riesgo de mojarse antes de nacer la empresa.

Óscar logró 120.000 euros de inversión en la primera ronda donde entraron otros business angels como ‘Jou’ Sanfeliu (Asabys), Javier Sánchez-Marco (EelpTEX) y muchos otros. Glovo estuvo un año en las oficinas de Conector, pasando por momentos difíciles y de dudas, pero con gran esfuerzo de fundadores, equipo, inversores y mentores fue creciendo.

A finales del 2015 se fusionó con JustBell y así entró en el entorno de Antai y cerró una segunda ronda de 1,5 millones, a la que siguió una tercera a mitad del 2016 de 5 millones. Gerard Olivé se incorporó de presidente y tuvo un papel clave el segundo y tercer año de vida de la empresa. También entraron inversores como Bernardo Hernández, Félix RuizHugo Arévalo o fondos como BonsaiEntreé Seaya, que vinieron principalmente de la mano de Gerard y Miguel Vicente. El resto de la historia ya es pública, pero quiero destacar que es necesario que haya emprendedores muy buenos y ambiciosos como Óscar Pierre, pero también son muy importantes los 'business angels' o las aceleradoras que ayudan a las 'start-ups' en las etapas iniciales.