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análisis

Pancartas en el Barça-Real Madrid que se jugó el 6 de mayo del 2018.

JOSEP LAGO (AFP)

Renovar el antimadridismo

Antonio Bigatà

Cuando llega un nuevo clásico, los barcelonistas buscan nuevos argumentos para silbar a los blancos

Uno de los mejores momentos del año es cuando llega el partido con el 'Madrí' y los barcelonistas buscan nuevos argumentos para silbarle. Se trata de un rito de confirmación, la preparación de un cachete propinado desde el alma. El partido de hoy en Anoeta es solo un preliminar eso y servirá esencialmente para afilar los colmillos futbolísticos del equipo de cara a la semana que viene. Pero el Barça tiene que intentar ganar en San Sebastián porque resulta mucho más placentero recibir al 'Madrí' siendo líderes.

 ¿Nuevos y modernos argumentos para silbar al 'Madrí?  Forzando un poco la dialéctica podríamos tacharle de contaminante porque Sergio Ramos reparte cada encuentro mucha suciedad con las piernas y los codos y es un peligro para el planeta. También cabe llamarle discriminador de la mujer porque el 'Madrí' ha sido el último de los grandes clubs que ha reconocido el  derecho de las señoras a jugar con su nombre y camiseta. Lo ha hecho por cierto tarde y mal, y muchos creen que más por el qué dirán que espontáneamente.

Sección femenina y masculina

Encima ha recurrido, ¡ay, cuanto machismo subliminal!, a comprar lo de las señoras, ha adquirido  los derechos federativos que tenía otra institución en vez de ganárselos compitiendo desde abajo. Sabiendo lo mucho que congeniaba Santiago Bernabéu con la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera ha sido desconcertante que ahora Florentino tardase tanto en crear una sección femenina propia en el club. Les daré una exclusiva: para el caso de que este nuevo Real  gane pronto una Copa de Europa suena el nombre de Cayetana Álvarez de Toledo como posible fichaje para hacer los discursos de celebración en la plaza de Colón. Quizá recuerde al mundo que cuando ETA mataba el 'Madrí' masculino ganaba casi siempre la Liga. ¡Qué malos tiempos!

Penalti de varane a Suárez, en el primer clásico con VAR / GABRIEL BOUYS (AFP)

El barcelonismo no olvida, como se ve,  los viejos argumentos que se gastaban sobre la rivalidad empezando por el que siempre ha tenido más éxito: el de que los clásicos son choques simbólicos entre unos centralistas autoritarios y los partidarios de la España plural o, perdonen por la brutalidad de la expresión, los separatistas catalanes que en el fondo son todavía peores (sic) que los vascos. No deja de ser curioso que exista ese trasfondo cuando en el Barça la mayoría de los jugadores ni siquiera son catalanes y los madridistas vuelven a ser de nuevo una especie de Legión Extranjera en la que a Bale, por ejemplo, pese a  su pinta cuando llegó nunca le preguntaron ni de dónde venía ni  lo que había hecho antes.

Figo, Messi, De Felipe, Bustillo

Los que desprecian el fútbol utilizan este tipo de cosas para atacarlo y ponen especial hincapié en subrayar que los jugadores actuales son simples mercenarios. No hilan fino: todos sabemos que Messi, sin ir más lejos, ni siquiera por dinero iría a jugar al 'Madrí'. Eso queda en todo caso para otro tipo de personas. Si me piden un nombre diré Figo que, lo que son las cosas, ha pasado a la Historia precisamente como prototipo de hombre representativo del Real  ya que cuando estaba en el Barça quedó claro que el club se había equivocado en el momento de medir su ética y moral al contratarle. 

Todos los del Barça y el Madrid tienen dos brazos y dos piernas pero son diferentes. Pondré un ejemplo histórico. Cuando hace muchos años se encontraron en el césped De Felipe y Bustillo no eran lo mismo, el uno daba y al otro no le quedaba más remedio que encajar. De Felipe, blanco, asestaba por malo ya que no sabía frenar a Bustillo de otra manera, y Bustillo, azulgrana, quedó roto (para siempre) por bueno, y si no recuerdo mal ni siquiera se pitó la falta. La historia del mundo muchas veces ha ido así de modo que no se extrañen si a veces a unos les aplaudan y a otros les silban.