11 jul 2020

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Análisis

Boris Jonhson consigue la mayoría absoluta para sacar adelante el ’brexit’.

TOBY MELVILLE / REUTERS / VÍDEO: EFE

El reinado de Boris Johnson

Josep Martí Blanch

El líder conservador saber dar forma como nadie al sueño de un futuro mejor en el que todo votante tiene necesidad de creer

Boris Johnson ha barrido en las elecciones porque es un político fuera de serie. Populista, embustero, ambicioso, ególatra. Como lo es cualquiera que aspire a gobernar un país democrático. Solo que para ganar las elecciones como él lo ha hecho hay que contar con otras cualidades. Y él las tiene. La más importante, saber dar forma como nadie al sueño de un futuro mejor en el que todo votante tiene necesidad de creer. Y no, no es como Donald Trump. A diferencia de él, 'Bojo' es culto, tiene experiencia política e ideas claras.  Comparten, eso sí, el dominio de la escenografía y el lenguaje que los tiempos requieren para conectar con el público y seducirlo (o encabronarlo).

También ha ganado porque el sueño que contraponían los laboristas no ha resultado creíble. Corbyn podría haber ganado las elecciones en Grecia, pero no en el Reino Unido. Creyó el Labour Party que desplazándose a la izquierda del tablero emocionaría a sus circunscripciones más leales y que la prescripción de voto de intelectuales, artistas y otra gente culta, glamurosa y viajada actuaría como freno del tsunami conservador. Ha pasado lo contrario. Estas voces, igual que la de los liberales demócratas que también han fracasado, suenan en la cabeza de muchos exvotantes de izquierdas como discursos huecos pronunciados por pijos privilegiados que se la pasan en grande en un mundo en el que disfrutan de todas las ventajas pero del que ellos han quedado al margen. David Goodhart ha explicado mejor que nadie en el libro 'The road to somewhere: the populist revolt and the future of politics' los motivos por los cuales cada vez hay más gente buscando refugio en la patria y la bandera. Eso es exactamente lo que ha prometido el aristocrático partido conservador con Boris Johnson a la cabeza y lo que la gente, aunque en el continente resulte difícil de entender, quería mayoritariamente escuchar.

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Esta vez los que odian a Boris Johnson y a los 'brexiters' no podrán echarles la culpa a los rusos o a las 'fake news' publicitadas por Facebook del resultado de las elecciones. Aunque eso sí, seguirán teniendo la oportunidad de continuar sintiéndose intelectualmente superiores, convencidos que lo único que explica la apabullante victoria conservadora es que la mayoría de los votos a los 'tories' proceden de gente que bebe mucho, lee poco y es fácil de engañar. Allá cada uno con su ceguera.

Todo esto es aplicable a Inglaterra, el actor que demográficamente marca las líneas maestras del guión político del Reino Unido. En Escocia, el país más izquierdista de Europa, el SNP ha barrido (sin llegar a alcanzar su mejor marca de las elecciones del 2015) gracias a un progresismo más creíble que el laborista, no solo por sus proclamas nacionalistas. Pero es cierto que las tensiones con Londres a cuenta de un hipotético segundo referéndum de independencia irán en aumento. Lo mismo pasa en Irlanda del Norte, donde los partidarios de la reunificación de Irlanda se han hecho más fuertes. Pero en un país institucionalmente sólido, una mayoría en el Parlamento como la que van a disfrutar los conservadores permite torear muchos astados. El reinado de Boris Johnson no será como el de David Cameron.