14 ago 2020

Ir a contenido

LA NUEVA LEGISLATURA

Reunión entre ERC y PSOE en la sede de la AMB.

JORDI COTRINA

El gran silencio

Jordi Mercader

La manera más eficaz para hacer fracasar una negociación es filtrar algún detalle de las conversaciones en curso. Una indiscreción intencionada pone en guardia a los contrarios, desata la sospecha de deslealtad entre los negociadores, incomoda a los partidarios desinformados y el filtrador ya tiene excusa para romper los contactos alegando falta de lealtad. De momento, la negociación sobre cómo puede negociarse una posible salida para el conflicto político catalán después de la investidura de Pedro Sánchez está respetando el principio de la prudencia, mal les pese a las gentes del PP y Ciudadanos que preferirían un 'reality show'. Esta es una prueba de que todo progresa adecuadamente; la otra es que JxCat y la sección legitimista del Govern de la Generalitat emiten señales de duda, temen que ERC, PSOE y PSC se salgan con la suya, dejándoles al margen del primer intento serio de diálogo.

Este Gran Silencio, casi tan estricto como el de los cartujos de Grande Chartreuse, apalanca el optimismo. El hecho de mantenerse los contactos después de tres reuniones (que sepamos) indicaría que existe buena voluntad, que todos tienen conciencia de que está en juego un gobierno progresista en Madrid, el encender una luz en el negro túnel construido en los últimos siete años y la recuperación por parte de ERC de su autonomía respecto deJxCat. Es mucho y ninguno de los implicados va a salir bien parado si al final todo fracasa. Unos tienen más prisa que los otros. Es innegable, sin embargo hasta ahora los socialistas han sabido armarse de paciencia (incluso Carmen Calvo) para no poner a prueba la prudencia de ERC, siempre observando de reojo los amagos electoralistas de Puigdemont.

Sabemos pues que seguirán viéndose, hablando de los instrumentos adecuados y posibles para negociar, de presupuestos, de calendarios de avances concretos, de actitudes y respetos para mantener vivos los contactos; también sabemos que están muy pendientes, especialmente ERC, de las circunstancias que pueden modificar en los próximos días el estado de ánimo de los partidarios del nuevo pragmatismo y agudizar la oposición de los integristas de la CUP, de los CDR, de los habituales de JxCat e incluso de algunos de sus militantes. De ahí el cuidado exquisito en no cometer ningún error de cálculo con los tiempos y las palabras, como mínimo hasta el fin de semana de su congreso.

Desde el día de la Lotería Nacional hasta el sorteo de la Grossa de Catalunya habría tiempo suficiente para cerrar esta fase preliminar (de haber un acuerdo), una vez despejadas las incógnitas judiciales, penitenciarias y políticas que no dejan dormir a ERC, y de rebote tampoco a Pedro Sánchez. Cada día será más difícil preservar el secreto de las conversaciones y soportar las presiones de los adversarios, que multiplicarán las insinuaciones maliciosas de supuestos acuerdos susceptibles de ser catalogados como de alta traición por los respectivos guardianes de las esencias. Todas las partes tienen sus códices sagrados.