28 mar 2020

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ANÁLISIS

Rakitic aplaude al Camp Nou tras ser sustituido por Valverde.

JORDI COTRINA

Una tentación para Valverde

Sònia Gelmà

Guti ya no quiere ser Guti. El ex jugador del Madrid pide ser José María Gutiérrez porque como entrenador quiere ser una nueva versión de sí mismo. Es muy respetable y nos pasa a todos. Cerramos una etapa, aspiramos a ser mejores en la siguiente y para ello también necesitamos que se nos vea de manera diferente. Algo así le pasó a Valverde en este inicio de curso. No lo hizo de manera explícita, pero lo vimos a partir de sus actos. El viejo Valverde daba paso a un nuevo Ernesto. Dispuesto a atreverse, incluso contra sus principios.

La primera víctima de esta nueva versión fue Rakitic. En un principio, un sacrificio obligado: el técnico había aceptado el traspaso del croata para que el club pudiera recuperar parte de la inversión hecha por De Jong. Pero lo que tenía que ser una operación rentable de un jugador con una buena cotización en el mercado, quedó en un traspaso fallido y en un inquilino incómodo para un entrenador que ya había pasado página.

La decisión sobre Rakitic quiso ser definitiva y así, asistimos sorprendidos a la apuesta de Valverde por el crecimiento de otros jugadores. Era una de las demandas generales, tras años de naufragio europeo con la misma columna vertebral, el equipo necesitaba rejuvenecerse y Valverde empezó allí donde el club le había facilitado un sustituto de garantías. Valverde sentó en el banquillo (o incluso en la grada) a la estabilidad, el confort o la fiabilidad que representaban Rakitic y puso a jugar al riesgo, el atrevimiento y la incertidumbre que conllevaban la apuesta por la joven pareja que forman De Jong y Arthur.

Arthur, desconcertante

El holandés ha cumplido. Lo del brasileño resulta desconcertante. Más allá de las molestias actuales, Arthur ha entrado y salido de las convocatorias de manera sospechosa. Ha combinado excelentes partidos con otros muy discretos. Sin saber todos los detalles, Arthur no se lo está poniendo fácil al nuevo Valverde, se diría más bien que está copando de razones al viejo.

Y puesto que Arturo Vidal no puede aspirar a ser titular en este Barça y Aleñá está condenado al ostracismo, el nuevo Valverde no ha resistido la tentación --que no vive arriba sino en la misma plantilla. A Rakitic le han bastado tres titularidades para volver a ser el centrocampista fiable que todos conocemos, coincidiendo además con el mejor partido del curso.

Tras ver de cerca el abismo, Valverde se ve seducido de nuevo por ese terreno firme y conocido. A media temporada, surge el dilema: recuperar la apuesta segura por Rakitic o mantener la aventura de Arthur, más por la promesa de lo que aspira a ser que por lo que ha sido hasta ahora. Lo viejo conocido, o lo nuevo --y arriesgado-- por conocer. El viejo Valverde o el nuevo Ernesto.