23 sep 2020

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Ideas

Viva la artesanía

Viva la artesanía

Xavier Bru de Sala

Homenajearemos hoy a dos artesanos que han llegado al grado máximo de la excelencia sin haber traspasado jamás los límites de la artesanía. A las puertas de la antecámara de la edad provecta, cada uno de ellos acaba de publicar un libro donde explica, el filólogo Narcís Garolera lo que ha hecho y el director y dramaturgo Joan Lluís Bozzo como lo ha hecho. Ambos saben como se consigue. Con preparación, con dedicación intensa, con una infinita atención a los detalles, con humildad, relegando la pasión a motor primordial, anterior al trabajo e impulsor del trabajo, pero excluida de la ejecución concreta de cada labor realizada. En artesanía, la pasión es enemiga de la meticulosidad. En arte, la pasión conduce a la gloria o al infierno. En cambio, la conciencia del propio trabajo y la limitación de las ambiciones a lo que cada artesano es capaz de hacer mejor, asegura óptimos resultados. El artesano, el buen artesano no necesita redes sino ligeros y rápidos pies de plomo.

El buen artesano no necesita redes sino ligeros y rápidos pies de plomo

En las ediciones críticas de textos de Garolera no hay errores, casi ni erratas. Tampoco buñuelos interpretativos ni teorías más o menos innovadoras, sino seguridad en la delimitación de las intenciones y los contextos de los autores que ha estudiado.

En sus puestas en escena, previa dramaturgia colectiva, Bozzo ha sido siempre impecable, es decir que ha conseguido suprimir la distancia entre las intenciones y los resultados. Lo cuenta, explica como se hace, en un libro que es a la vez un ensayo y un manual destinado a ser útil a sus compañeros de profesión. Garolera reporta su existencia y su trabajo, asimismo modélico en su terreno. Modélico también porque su libro 'Galeries del record' es un ejemplo de prosa no artística de una enorme fluidez y fuerza comunicativa. No de menor eficacia y sencillez (no simplicidad) es la
conseguida por Bozzo en 'L’ofici de comediant'.

Qué bien leer a gente que escribe bien, que sabe qué decir y cómo decirlo desde las cumbres de la artesanía. Qué bien descansar de los que, sin conocer muy bien su oficio, se venden como si fueran artistas.