OPINIÓN

Y el hermanito ¿para cuándo?

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Un niño de cuatro años pasea por un parque de Madrid.

Un niño de cuatro años pasea por un parque de Madrid.

Malú y Albert Rivera acaban de anunciar que van a ser papás. Han pedido -y con razón- intimidad, pero a Malú le espera un bombardeo de preguntas de la prensa más o menos rosa. Si ha pensado en algún nombre, cuando está previsto que nazca la criatura, qué emociones siente al ver la barriguita… Nadie le preguntará por qué ha decidido tener un bebé.

Todo lo contrario ocurriría si pasara el tiempo y Malú no se quedara embarazada. Sería un acoso y derribo para averiguar por qué no tiene hijos.

Estamos en el siglo XXI, pero si una mujer no procrea levanta sospechas. Que se lo pregunten a Maribel Verdú, Rosa Montero o Mamen Mendizábal. Son tres mujeres que, cada una en su rama, pertenecen a la élite profesional, pero en las entrevistas siempre cae (o caía) la misma pregunta. La misma pesada, absurda, injusta y machista pregunta.

Cuando nazca el bebé de Malú, la prensa le dará unos doce meses de tregua. Y luego, otra vez al ataque. Y el hermanito ¿para cuándo? No lo retrases mucho, mejor ahora del tirón.

No solo les pasa a las famosas, sino a todas las mujeres. Nunca nadie te pregunta por qué has tenido un hijo. Pero si no lo tienes o tienes 'solo' uno mucha gente imprudente lanza esa cuestión. A muchas personas -cercanas y lejanas- les gusta ir dando lecciones de paternidad y de vida a cada ocasión. Y los demás parece que llevemos una diana en la frente en la que diga: necesito que me guíes.   

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Hay una explicación para todo. Para tener un solo hijo. O para tener cuatro. O para no tener ninguno. Y, salvo excepciones, la respuesta es casi siempre la misma: porque sí.

A lo mejor no podemos tener hijos. A lo mejor no nos los podemos permitir económicamente. A lo mejor la vida en pareja no atraviesa su mejor momento. O la vida laboral tiembla. A lo mejor la crianza del primer hijo nos ha superado y no nos vemos capaces de repetir. A lo mejor tenemos miedo. O mucho más sencillo: a lo mejor no queremos.