19 sep 2020

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Editorial

Tres ejercicios de responsabilidad

Nadie resultaría más perjudicada que Catalunya sin un triple acuerdo en los presupuestos

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El Periódico

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, flanqueada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, flanqueada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra.

Esta semana se pone en marcha la segunda ronda de contactos para hacer posible, con la abstención de ERC, el Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, y descartar las dos hipótesis alternativas, un giro a la derecha de los socialistas o unas terceras elecciones generales. Pero no es la investidura de Pedro Sánchez la única decisión que está sobre las mesas de negociaciones.

El año pasado, el rechazo de ERC a votar a favor de los presupuestos desencadenó la primera de las dos elecciones consecutivas y arrastró en cadena la imposibilidad de aprobar los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya. Todo el mundo perdió con esta jugada. La gobernabilidad en España ha caído durante un año en una inestabilidad paralizante. La situación de las finanzas de la Generalitat es asfixiante y difícilmente habría permitido tomar decisiones de calado a un Govern menos paralizado y con un liderazgo más interesado en gestionar. El Ayuntamiento de Barcelona ha mantenido una velocidad de crucero gracias a venir de una serie de ejercicios saneados y a la condición que tiene de tiempo muerto un año electoral en la gestión municipal. Pero la inercia no es un proyecto político. En definitiva, la damnificada de este triple bloqueo presupuestario ha sido la prestación adecuada de muchos servicios públicos. Los ciudadanos, en definitiva.

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Los movimientos para que ERC y JxCat puedan dar su apoyo a los presupuestos del gobierno de ‘comuns’ y PSC en Barcelona, los ‘comuns’ a los de la Generalitat y los de al menos parte del independentismo a un futuro Gobierno de Sánchez, avanzan con expectativas de éxito pero sin garantía alguna aún. Hacer posible este triple acuerdo sería un ejercicio de responsabilidad exigible a todas las partes. La tentación de alimentar aún más la ingobernabilidad muestra, también en el campo de la negociación presupuestaria, su condición de estrategia autodestructiva: nadie resultaría más perjudicado de la falta de acuerdo que Catalunya.