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Al contado

Àngels Chacón. 

RICARD CUGAT

¿Àngels Chacón 'for president'?

Agustí Sala

El decreto para las renovables o el acuerdo institucional para ampliar la Fira son ejemplos de pragmatismo en un contexto de gesticulación

Cuando uno habla con empresarios suele haber coincidencia con respecto al Govern. La mayoría sostiene que hay al menos dos, si no tres Ejecutivos de la Generalitat en Catalunya. Uno lo encabeza el 'president' Quim Torra, ocupado en la gestualidad y el simbolismo, cuando no en alentar y fomentar el activismo y las movilizaciones, así como en lograr la inhabilitación que le permita pasar a la historia como un héroe del independentismo sin pagar una factura muy elevada.

Luego está la facción en la que se encuadrarían además del 'vicepresident' Pere Aragonès, responsable a su vez de las finanzas públicas, la 'consellera' d'Empresa, Àngels Chacón; al igual que su correligionario del PDEcat y titular de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, así como el de Treball, Chakir el Homrani, compañero de Aragonès en ERC.

Estos últimos destacan por tratar de conjugar las reinvindicaciones secesionistas con el día a día. Un auténtico juego de equilibrios, como los platillos chinos. En este contexto se enmarca Chacón, que ha derogado el decreto que ha paralizado durante una década la expansión de las energías renovables en Catalunya y elaborado uno nuevo que trata de recuperar el terreno perdido. Ardua tarea cuando en el resto de comunidades no han dejado de crecer estos años en las energías a partir de las fuentes más limpias.

No deja de ser curioso un país o territorio en el que es noticia o llama la atención que algunos de sus gobernantes gobiernen o, que al menos, actúen con cierto sentido común. Será porque otros de sus miembros, como el máximo responsable del Ejecutivo, están más pendientes de las directrices de Carles Puigdemont, que llegan desde Waterloo.

Con más o menos acierto, Chacón, encarna a quienes tratan de mantener vivo el guión del 'procesismo' a la vez que gestionan la realidad del día a día. De ahí sus intentos de calmar al empresariado o no alentar movilizaciones o bloqueos económicos como sí que hace el 'president'. Un rol similar al que tuvo que vivir quien le precedió en la Conselleria, Santi Vila, en las fechas anteriores al 1-O.

Y en este contexto en el que conviven dos realidades paralelas se producen muy de vez en cuando sorpresas agradables como el acuerdo institucional para financiar la ampliación de la Fira de Barcelona, que viene del Departamento de Economia, es un ejemplo reiterado de que es posible la entente entre administraciones de distintas ideologías. Es un camino que debería seguirse. Y es que son de aplaudir las actitudes más pragmáticas, como las que, a veces, demuestran Aragonès o Chacón, que deberían ser la norma, pero, con la perspectiva de unas elecciones autonómicas en el horizonte, quizás es mucho pedir.