29 mar 2020

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Tribuna

Empleados públicos atienden a contribuyentes en una sede de la Agència Tributaria de Catalunya.

FERRAN SENDRA

Cálculos fiscales para los Presupuestos de la Generalitat

José María Durán Cabré y Alejandro Esteller-Moré

Una rebaja fiscal a las rentas bajas sería demasiado costosa y una subida a las altas, aportaría poca recaudación adicional

El Govern y los ‘Comuns’, según las úlitmas informaciones conocidas, están negociando los Presupuestos de la Generalitat para el 2020. En el ámbito de los impuestos, el énfasis parece ponerse en el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF) y en el impuesto sobre sucesiones y donaciones.

El contenido de estas negociaciones es secreto, pero alguna pista hay para estimar su previsible impacto. Por ejemplo, en enero del 2019, los ‘Comuns’ presentaron una moción, de cara al nonato Presupuesto del 2019, en la que el tipo marginal de las rentas de más de 120.000 euros gravadas en la base general (las comuidades autónomas no tienen competencias sobre la base del ahorro) pasaba del 23,5% al 25,5%.

También, según la agencia Europa Press, se había rumoreado que el tipo para las rentas de entre 90.000 y 120.000 euros pasasen del 21,5 al 23,5%. En definitiva, en ambos casos, unas subidas de dos puntos, mientras que el tipo autonómico a partir de 175.000 euros se mantendría en el 25,5%. 

¿A quién afectaría este incremento en los tipos impositivos? Según los microdatos de IRPF, en Catalunya, los contribuyentes con una base liquidable general superior a los 120.000 euros representan en torno al 0,5% del total de declarantes, mientras que por encima de 90.000 euros se sitúa aproximadamente el 1% más rico.

Se trata, por tanto, de una minoría. En términos de cuota, para los ciudadanos con rentas del trabajo superiores a los 175.000 euros, que representan el 0,19% de los declarantes, la subida representaría pagar 1.700 euros más al año. Y si las rentas llegan hasta los 120.000 euros, el aumento sería de 600 euros.

Según nuestras estimaciones, el hecho de subir el marginal a partir de 90.000 euros, que también afectaría a aquellos con rentas de entre 120.000 y 175.000 euros, supondría un incremento de recaudación cercano a los 14 millones de euros, mientras que la subida a partir de 120.000 euros supondría un incremento algo superior a los 17 millones. Esto es, en total, unos 31 millones de euros adicionales de recaudación. 

Las cifras anteriores son pequeñas y, en cualquier caso, representarían un techo máximo, pues no hemos tenido en cuenta las posibles respuestas de los contribuyentes ante esas subidas de tipos. El tipo medio del impuesto aumentaría hasta casi un 1% para los contribuyentes con rentas en torno a los 175.000 euros, pero a partir de ese nivel el incremento en el tipo medio disminuiría con la renta. En definitiva, estas subidas no pueden tener un impacto significativo sobre la progresividad del impuesto ni sobre la reducción de la desigualdad en Catalunya, si ese es su objetivo.

Un ajuste fiscal de más calado sería disminuir en dos puntos porcentuales, para asemejarse al resto de comunidades autónomas de régimen común, el tipo marginal mínimo pasando del 12 al 10%. En ese caso, eso sí, la pérdida de recaudación sería de 737 millones de euros, un coste considerable.

Si bien eso favorecería a todos los contribuyentes, es evidente que beneficiaría especialmente a las clases bajas, de manera que esta sí sería una política con tintes redistributivos importantes… Ahora bien, no parece que la situación financiera actual del sector público dé pie a generar rebajas fiscales, mientras que los aumentos en los tramos altos, ya hemos visto, generan poca recaudación adicional