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Editorial

Déficit de comprensión lectora

Demasiados alumnos no dominan la llave para poder juzgar y actuar como un ciudadano informado

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El Periódico

Dos adolescentes leen libros en la biblioteca de Poblenou Manuel Arranz.

Dos adolescentes leen libros en la biblioteca de Poblenou Manuel Arranz. / RICARD CUGAT

Las conclusiones del informe PISA para evaluar a los estudiantes de 15 años se conocerán este lunes, pero tendrán un vacío notable, el de los datos sobre la lectura. La OCDE, después de certificar anomalías en las pruebas practicadas en España, decidió aplazar un informe ciertamente importante por cuanto viene a diagnosticar el grado de comprensión textual, el instrumento central de adquisición de conocimientos que presenta notables deficiencias. Un déficit que no es achacable solo a la educación secundaria, sino que proviene de las anteriores etapas educativas en las que los alumnos superan los cursos en los que se supone que aprenden a leer para hallarse después con dificultades de comprensión, algo que no solo atañe estrictamente al área lingüística, sino que afecta a todo tipo de materias. Una cosa es saber leer y otra comprender lo que se ha leído, y aún más dominar los distintos registros del lenguaje, es decir, acceder a los recursos de la interpretación y la argumentación. 

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El sistema educativo, con sus precariedades y sus defectos, puede a estas alturas proporcionar los instrumentos básicos, pero difícilmente está en condiciones de ir más allá, de profundizar en una lectura comprensiva a la que se llega por la adquisición de recursos también fuera de la clase, lo cual ahonda aún más la grieta social, en función de la capacidad económica de las familias. En Catalunya, la Fundació Jaume Bofill advierte que un 15% de los alumnos que acaban Primaria no entienden lo que leen y que más de un 30%, en total, presentan un nivel medio-bajo de comprensión. Cifras alarmantes que no solo tienen su origen en desniveles económicos, sino también a causa de los hábitos de los menores en tiempo de ocio, más dedicados a la atracción por las nuevas tecnologías que a la lectura. Urgen campañas (como la de la misma Fundación, 'Comprender la lectura, comprender la vida') que reduzcan este déficit, porque comprender es acceder a la cultura y a la interpretación de la realidad. Armas para un futuro más justo y antídoto para el fanatismo.