07 ago 2020

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Sistema educativo catalán

Flexibilizar la inmersión

MONRA

Flexibilizar la inmersión

Albert Branchadell

La propuesta de un modelo escolar plurilingüe con la flexibilidad que la realidad sociolingüística requiere ¿sitúa de verdad al PSC fuera del consenso catalanista?

"Haremos de la diversidad lingüística en Catalunya un activo, defendiendo el catalán y el castellano a través de un modelo plurilingüe en la escuela con la flexibilidad que la realidad sociolingüística presente en nuestro país exige". Esta frase, incluida en el borrador de programa que se discutirá en el inminente congreso del PSC, ha desencadenado la enésima polémica sobre el llamado modelo de inmersión lingüística en Catalunya. Esta vez, en un contexto político más polarizado que nunca, se ha subido el tono y se ha acusado a los socialistas catalanes de "abandonar" el consenso catalanista en la materia.

No deja de ser curioso que algunos de los que acusan al PSC de romper el consenso catalanista en torno a la inmersión sean los mismos que han hecho añicos el consenso catalanista en torno a la Constitución española como marco (perfectible) de convivencia y al Estatut d'Autonomia de Catalunya como realización del derecho constitucional a la autonomía. Sea como fuere, una acusación tan grave como la de abandonar el consenso catalanista merece un análisis más ecuánime del que pueden permitirse unos partidos políticos nerviosos por la campaña electoral que se avecina y el consabido periodismo de trinchera que les acompaña.

El consenso catalanista

Una primera precisión es que estamos hablando de consenso 'catalanista' y no de consenso 'tout court'. Por más que a algunos no les agrade reconocerlo, en Catalunya hace mucho tiempo que se rompió el consenso sobre la política lingüística en general y el modelo lingüístico educativo en particular. Si en 1983 se logró aprobar la ley de normalización lingüística por unanimidad, en 1998 dos grupos políticos –el Partido Popular y Esquerra Republicana– aunaron sus votos en contra de la ley de política lingüística, en un preludio de lo que iba a acontecer en el referéndum del Estatut del 2006. Después de estos precedentes el consenso bajó todavía más enteros, hasta el punto de que las elecciones autonómicas del 2017 las ganó un partido político ostensiblemente situado fuera de ese consenso.

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Aclarado esto, volvamos a la cuestión: ¿la propuesta de un modelo escolar plurilingüe con la flexibilidad que la realidad sociolingüística requiere sitúa de verdad al PSC fuera del consenso catalanista? Hace poco más de un año, el 'conseller' de Educación, Josep Bargallópresentó solemnemente el histórico documento 'El modelo lingüístico del sistema educativo de Catalunya. El aprendizaje y el uso de las lenguas en un contexto educativo multilingüe y multicultural'. "Al enseñar la lengua castellana", reza el documento, "habrá que tener muy en cuenta el contexto sociolingüístico". Según los expertos del Departament, en los llamados contextos de "catalanización total", en los que el castellano no es la primera lengua de buena parte de los alumnos, "habrá que utilizar un enfoque didáctico próximo a lo que hacemos con las segundas lenguas" (es decir, inmersión lingüística en castellano). A mayor concreción: "Si el número de horas de exposición a esta lengua no fuera suficiente para alcanzar, al acabar el sistema educativo, el mismo nivel de catalán y de castellano, el centro tendrá que decidir, en su proyecto lingüístico, incorporar bloques de contenidos curriculares en castellano y planificar actividades que potencien la expresión oral de los alumnos".

Incurrir en el inmovilismo

A Bargalló le cayeron las previsibles reprimendas de los que consideran que la inmersión en catalán no es un mecanismo para asegurar el bilingüismo de los alumnos sino un fin en sí mismo, pero curiosamente a nadie se le ocurrió acusar a Bargalló o a su partido o a su Gobierno de "abandonar" el consenso catalanista.

En este punto una conclusión se impone: lo que sugieren los expertos del Departament d'Ensenyament para actualizar el modelo lingüístico del sistema educativo no es esencialmente distinto de la flexibilización que insinúa el PSC en su documento congresual. No sabemos si los militantes socialistas van a aprobar lo que propone su ponencia marco. Lo que sí ya está negro sobre blanco es el documento de Bargalló. Y para "incorporar bloques de contenidos curriculares en castellano" con plenas garantías no estaría mal reformar la ley de educación, que ahora mismo permite impartir contenidos curriculares en lengua extranjera pero no permite explícitamente hacerlo en castellano. En general, los que critican la supuesta intangibilidad de la Constitución deberían considerar si no están incurriendo en el mismo delito de inmovilismo al declarar a su vez intangible el modelo lingüístico del sistema educativo.