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Tiempo de regalos

Una dependienta atiende a una clienta en una tienda especializada en sillas de retención infantil, en Barcelona. 

RICARD CUGAT

Hablar con el dependiente

Isabel Sucunza

Compremos en tiendas donde podamos hablar directamente con alguien que conozca bien el producto y que nos pueda dar toda la información necesaria

Se acercan días de alta intensidad de consumo y bastante trabajo tendremos con no descuidarnos y que alguien de la familia se quede sin regalo. Probablemente lo más sencillo sea abrir una aplicación, hacer resbalar el dedo por la pantalla para abrir la web que nos diga el 'instagrammer' de turno, o aprovechar cualquier feria-contenedor que nos ofrezca solucionar unos cuantos regalos de golpe mientras nos acabamos el bocadillo que nos acabamos de comprar allí mismo, en el 'foodtruck' de la entrada.

A veces, el empeño que ponemos en conseguir el regalo que sabemos que hará feliz a alguien se acaba esfumando por el camino y el acto acaba transformándose en una compra rápida o dirigida, hecha, además, sin tener en cuenta para nada a quien hay detrás de ese regalo: ni a quien lo ha fabricado, ni a quien lo ha elegido para ofrecérnoslo, ni a quien nos lo envolverá, ni a quien nos lo traerá a casa. La falta de toda esta información propicia el marco ideal para que en algún punto del proceso haya alguien que sufra por las condiciones laborales sin tener ninguna oportunidad de quejarse.

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¿Qué sabemos de la persona que hace los paquetes de distintas medidas, pero fotocopiados, que nos dejarán en la puerta? ¿Cómo sabemos que el libro que nos acaba de llegar lo ha escrito realmente la persona que lo firma y no alguien, anónimo, que cobra por el número de caracteres? ¿Cuánto cobra por ese número de caracteres y cuánto tiempo ha tenido para escribirlos? ¿Cómo sabremos el criterio con el que se han elegido los productos que nos ofrecen en esa feria si la gente que nos atiende no tiene nada que ver ni con quien los produce ni con quien ha montado el festival?

Hacer que los regalos que ofreceremos esta Navidad sean especiales tanto para la gente que los recibirá como para quienes los han hecho o nos los han vendido es cosa fácil: compremos en tiendas donde podamos hablar directamente con alguien que conozca bien el producto y que nos pueda dar toda esta información. Puede ser que en estas fechas no vayamos con tiempo suficiente para pararnos a hablar con ellos, pero simplemente saber que lo podríamos hacer ya es garantía más que suficiente.