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Editorial

'Fábricas' de experiencia

Manu Mitru

'Fábricas' de experiencia

Agustí Sala

Los 'venture builders' son una muestra más de madurez de un ecosistema emprendedor

El ecosistema de 'start-ups' necesita todo tipo de recursos. Y no solo económicos. Aunque el dinero es esencial, existen otros elementos de los que no se puede prescindir, empezando por las ideas. Los ‘venture-builders’ o ‘fábricas de start-ups’ emergen con fuerza como auténticas locomotoras que han contribuido a crear algunos de los proyectos más prometedores y tambien de más éxito. Ahí están ejemplos como los de Wallapop Housfy, surgidos de este tipo de iniciativas.

Desde la propia ‘fábrica’ se deciden los modelos de negocio que se desarrollarán, se selecciona a los equipos de emprendedores más idóneos para encargarse de llevarlos a cabo y que puedan convertirse también en accionistas y realizan además la inversión inicial. Todo un empujón, que es tan necesario cuando se empieza con un negocio. Si no que se lo pregunten a cualquier emprendedor que busca una primera catapulta para su idea.

El modelo de las ‘fábricas’ funciona de manera que si la ‘start-up’ tiene éxito se ‘independiza’ y abandona físicamente el espacio de cotrabajo para seguir su propio camino. A diferencia de las incubadoras y aceleradoras de negocios, los ‘venture builders’ crean y lanzan compañías a partir de cero y estas pueden tener recorrido, o no.

Pero, como se trata de una fórmula que se alimenta de su propia experiencia, a medida que acumulan triunfos (y también fracasos, ya que de todo se aprende) van mejorando y perfeccionando los modelos de negocio y, por tanto, multiplicando su tasa de éxito. En esencia, los ‘venture builders’ son un síntoma de ecosistema consolidado y que los principales estén en Barcelona es una enorme noticia.