Ir a contenido

Artes escénicas inclusivas

Teatro para todo el mundo

MARÍA TITOS

Teatro para todo el mundo

Marta Buchaca

Ver la obra interpretada por actores con intérpretes a su lado, traduciendo cada emoción, viviendo la función, para espectadores con alguna discapacidad es de un impacto emocional extraordinario

La creación de nuevos públicos es, sin duda, la materia más necesaria y urgente de nuestra realidad teatral. Si no nos ponemos a ello, el público continuará siendo homogéneo y cada vez más viejo. Aunque la tarea no es sencilla, en lo que concierne a los jóvenes, hay cada vez más programas e iniciativas que intentan acercarlos al teatro con mayor o menor éxito. Pero los jóvenes no son el único colectivo que puede sentirse excluido del teatro convencional. 

Estas semanas estamos representando 'Només una vegada' para el Barcelona Districte Cultural, una iniciativa del Ayuntamiento que lleva a los barrios diferentes espectáculos que se pudieron ver la temporada pasada en Barcelona. Las obras se representan en centros cívicos y son gratuitas. Sí, lo han leído bien, ¡gratis! Así que lo de «el teatro es caro» esta vez no sirve como excusa. 

El apoyo de la asociación cultural We Act

La iniciativa me pareció una idea estupenda, así que enseguida acepté cuando me lo propusieron. En ese momento también me comentaron la posibilidad de adaptar la obra para colectivos con discapacidad visual y auditiva. Fue un regalo: la obra no solo llegaría a público que, en general, no tiene como hábito ir al teatro convencional, sino que, además, llegaría a personas a las que sus carencias en cuanto a accesibilidad les impiden ver una obra de teatro al uso.  

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Confieso que, al principio, yo era una analfabeta en la materia. La asociación cultural We Act, que tiene como propósito promover unas artes escénicas inclusivas y libres de barreras comunicativas, me lo explicó todo. Para hacer la adaptación de la obra se ensaya con el equipo artístico y con las intérpretes de lengua de signos, que se colocarán cada una al lado de uno de los actores, para «traducir» sus palabras. Pongo comillas porque no se trata solo de traducir el texto a lengua de signos. También se adapta la dramaturgia y la escenificación para que la experiencia sea completa y lo más parecida a la que tiene el público sin discapacidad. El espectáculo también se subtitula y hay audiodescripción y una visita táctil, que consiste en un 'tour' por el escenario en el que las personas con visibilidad reducida o ciegas pueden tocar la escenografía y también a los actores.

El resultado es una de las experiencias más intensas de mi carrera teatral: ver la obra interpretada por los tres actores en lengua oral con las tres intérpretes a su lado, actuando, traduciendo cada emoción, viviendo la función, es de un impacto emocional extraordinario. Por no hablar de la satisfacción que supone haber colaborado en una obra que podrán entender y disfrutar personas que generalmente están excluidas de nuestros teatros. 

Las funciones adaptadas del TNC

En Barcelona hasta esta temporada solo se podían ver funciones adaptadas en el TNC: actualmente hay 15 con audiodescripción, 12 con subtitulación y cuatro con lengua de signos. El Lliure se ha puesto las pilas y esta temporada hay seis funciones adaptadas a lengua de signos, siete con audiodescripción, ocho con subtitulación, y algunos de los programas de mano están en lenguaje braille. Los teatros privados no tienen funciones adaptadas. El coste de hacerlo es elevado y, sin ayuda pública específica, ya sea de la administración o de fundaciones privadas, es difícil que se animen. 

Además, el TNC acoge la cuarta edición del Festival Simbiòtic, un festival de artes escénicas accesibles, del 29 al 1 de diciembre.  Allí se estrenará 'Órdago a lo grande',  una creación colectiva dirigida por Vero Cendoya y Arantza Lopez que cuenta con actores con y sin discapacidad en escena y que ha sido creada con medidas de accesibilidad desde el primer momento. 

Esta es una buena iniciativa para poder hacer obras para todo el mundo, sin el coste que supone adaptarlas a posteriori. Y, sobre todo, es interesante porque ya desde la concepción del espectáculo se piensa en estos colectivos. Para hacer que las personas con discapacidad se interesen por el teatro no solo es necesario adaptar funciones y comunicarlas, también se debe trabajar para que se sientan incluidos y representados en las historias que suceden en el escenario. El teatro no puede ser un arte uniforme y excluyente. Es, y debe ser, todo lo contrario.