07 jul 2020

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EL CONFLICTO CATALÁN

Rufián, en un pleno del Congreso.

DAVID CASTRO

El hecho de hablar

Rosa Paz

Si el PSOE no necesitara los votos de ERC, ¿no tendría igualmente que buscar una salida al problema en Catalunya?

La mesa de diálogo político sobre Catalunya y la figura del relator fueron el detonante que llevó a las tres derechas a manifestarse juntas en la plaza de Colón de Madrid contra Pedro Sánchez, a quien acusaron de haber vendido la unidad de España por un plato de lentejas. Para ser precisos, lo que le recriminaron en aquella manifestación del 10 de febrero es que lo que ellos consideraban "cesiones" respondiera a lo que entendían como el pago por los votos de los independentistas en la moción censura contra Mariano Rajoy, que llevó al socialista a la Presidencia del Gobierno. A las derechas no les cabía en la cabeza que esos apoyos se hubieran dado a cambio de nada, o solo por echar a Rajoy, y tampoco comprendían, porque no parece entrar en su escala mental, que el Ejecutivo socialista tratara de buscar fórmulas para desinflamar el conflicto catalán

Ahora, casi 10 meses después, las cosas vuelven a estar donde estaban. En aquel momento, dado que los soberanistas no apoyaron los Presupuestos y que las derechas le cercenaban el camino, Sánchez optó por convocar elecciones para abril. Ya se sabe lo que pasó después. Que no hubo pacto de Gobierno con Unidas Podemos y que la oferta de ERC de facilitar la investidura gratis decayó para las siguientes elecciones, una vez conocida la sentencia del Tribunal Supremo a los líderes del 'procés'. Ya lo había advertido Gabriel Rufián.

Así que como la repetición de elecciones no salió como esperaban en la Moncloa y Sánchez no pudo sortear la necesidad de contar con el apoyo de Esquerra para ser revalidado presidente -y para aprobar los Presupuestos-, ahora se vuelve a la mesa de diálogo, al mediador y a la bilateralidad. Al menos en las exigencias del partido de Oriol Junqueras

Salvo que los 10 diputados de Ciudadanos voten a favor en la investidura, lo que no parece probable, el PSOE se ve forzado a negociar con ERC qué hará el futuro Gobierno para tratar de resolver la situación catalana. Sin saber cuáles pueden ser las soluciones, suponiendo que se encuentren, y a pesar de que en el acuerdo de coalición con Unidas Podemos queda claro que cualquier salida para Catalunya tiene que darse en el marco constitucional, la simple hipótesis de sentarse a hablar aterroriza a una parte del socialismo, aquella que cree que negociar con los soberanistas -aún sin conclusiones- debilita sus opciones en el resto de España. Más aún si la derecha enfurecida lo utiliza para atacarles. 

JxCat, echado al monte

No es una situación fácil para Sánchez, que hubiera preferido no depender de la abstención de Esquerra. Tampoco lo es para el partido de Junqueras, que aspira a ganar las elecciones catalanas y piensa que su apoyo, aunque sea indirecto, al candidato socialista le puede perjudicar frente a un Junts per Catalunya echado al monte.  

La cuestión, no obstante, debería ser otra. Si el PSOE no necesitara los votos de ERC ¿no tendría igualmente que buscar alguna salida al problema más grave al que se enfrenta como Gobierno? ¿Y no lo haría entablando algún tipo de diálogo? El debate no debería estar, por tanto, en el hecho de hablar sino en sobre qué se habla y con qué resultados.