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El 25-N

Me comprometo

EFE / RAÚL SANCHINDRIÁN

Me comprometo

Jenn Díaz

Me comprometo a revisar mi vocabulario, a no juzgar a otras mujeres por su aspecto físico, a señalar los comportamientos machistas en mi vida cotidiana. Me comprometo a defender la vulnerabilidad, en hombres y mujeres, como una trinchera de resistencia. Me comprometo a no esconder mis emociones y a exponerme siempre que sea necesario, y a hacer oídos sordos a las críticas de aquellos que nos ridiculizan por ello. Me comprometo a ayudar a mis compañeras a creer que sí, son capaces de ocupar el puesto que les han propuesto, a estar muy atenta a los comportamientos tóxicos y nocivos a nuestro alrededor.

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Me comprometo a educar a los menores con los que convivo para que sean adultos conscientes, respetuosos y críticos con su entorno. A que sean capaces de detectar las injusticias y a darles herramientas para que las combatan. A enseñar a las niñas y las jóvenes que hay que despolitizar nuestros cuerpos para liberarlos: fuera etiquetas, fuera estereotipos, fuera cánones, fuera moral. A enseñar a los niños que no deben violar, que deben respetar la negativa y que el deseo es todavía mejor que el consentimiento, que no se conformen, y que tengan el arrojo de afearles las conductas machistas a sus amigos y compañeros.

Me comprometo, el 25 de noviembre y todos los días de mi vida, a hablar sobre la violencia machista con la misma normalidad que la sufrimos, para que el silencio no sea cómplice de tantas situaciones. Me comprometo a seguir formándome, seguir leyendo, seguir aprendiendo de los feminismos, y a reconocer mis propios privilegios para no olvidarme de las demás. Me comprometo a combatir el machismo y la violencia más institucional desde todos mis frentes, y a utilizar mis altavoces para seguir denunciando la discriminación y la desigualdad que sufren las mujeres. Y me comprometo, lo juro, a no dejar a ninguna mujer indefensa. Me comprometo a que si gritas desde tu casa, o la calle, o cualquier lugar, no te quedes sola.