23 nov 2020

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OPINIÓN

Descuento en plena promoción de Black Friday. 

REUTERS/Phil Noble (X01988)

Citas claves del nuevo consumo express

Eduardo López Alonso

La intención de reactivar el consumo desestacionalizando las compras ha devaluado precios y elevado la competencia

El invierno aporta bajas temperaturas y caldea la actividad comercial. Las nuevas citas del consumidor moderno no las fija la tradición autóctona sino las grandes firmas de comercio mundial, con Amazon y Alibaba a la cabeza. Y el cambio se ha producido en pocos años, dinamitando primero las reguladas rebajas de enero y después desmigajando la campaña navideña en citas comerciales pretendidamente efímeras.

Pero el pastel del consumo no se estira como un chicle y la capacidad de gasto de las familias no se dilata al ritmo del calendario más allá de lo lógico. Día del soltero, Black Friday, Cyber Monday, Navidad, Reyes y rebajas de enero configuran una secuencia que ningún bolsillo normal está en condiciones de asumir en su totalidad. Tampoco conviene. El profesor del IESE, José Luis Nueno, explica que un estudio en el Reino Unido monitorizó la evolución de los precios antes de Black Friday y concluyó que en el 70% de las referencias de producto analizadas salía más a cuenta comprar antes de Black Friday que el mismo día señalado como imperdible.

Los descuentos 'flash' satisfacen más egos que necesidades, pero son la respuesta de una sociedad en la que los estímulos se responden de manera rápida sin dar oportunidad a que pasen las ganas, y ahí está el goce. Será, como asegura el divulgador de neurociencia y profesor de Esade, Lluís Martínez Ribes, cosa de sistema límbico o influencia de redes sociales, pero ver la tele en 65 pulgadas tiene su aquel y siempre es mejor que jugar a las máquinas tragaperras que tanto famosete promociona. Pero por el camino hemos perdido también los consumidores tutela de la Administración. Ya no se imponen multas por venta a precio de coste, ni por engañifa en descuentos simulados. Se diría que es de tontos comprar fuera de descuento (solo 80 días al año) y que las tiendas olvidaron hace tiempo el sistema de gestión SPD (siempre precios bajos) que permitió el auge de algunas cadenas de distribución hace algunos años. La desregulación de las rebajas ha llevado al descuento 'flash', a desestacionalizar pero también a fijar en el consumidor la idea de que el precio es el epicentro de todo.

Internet ha 'transparentizado' el mercado y mostrado las enaguas del pequeño comercio, al que se le exige sobre todo aquello que la web y las cadenas solo imitan, el servicio personal y de confianza.