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Nadal y Bautista se funden en un abrazo tras conquistar la Copa Davis.

SERGIO PÉREZ (REUTERS)

La Davis de Bautista y Súper Rafa

Jaume Pujol-Galceran

Muñequeras negras en homenaje a su padre, JoaquínRoberto Bautista Agut levantó su dedo al cielo y se persignó antes de dar la mano a Felix Auger-Aliassime tras la victoria más difícil de su vida. "Era el momento de dar un paso adelante. Dar la cara", dijo aún con lágrimas tras sentir el apoyo de toda la Caja Mágica que coreaba su nombre.

Homenaje merecido a un tenista que lucha en la pista con la fuerza, el coraje y la valentía que ha tenido ante la adversidad fuera de ella. Luchador, paciente y metódico poco a poco ha logrado encaramarse a la élite del tenis. Constancia y trabajo ha sido su afán desde que renunció a las botas de fútbol para agarrar una raqueta en su mano.

'Bati', como le conocen sus amigos, pudo volver con sus compañeros, que le habían guardado su ausencia, para apuntarse a la gran fiesta y ayudarles a la victoria en esa nueva Copa Davis.

Manda el número 1

Bautista dio el primer punto y Rafael Nadal certificó el que faltaba como en las anteriores eliminatorias en las que el número 1 tuvo que doblarse en la pista y ganar cada partido para mantener viva a España.  Ante Dennis Shapovalov volvió a hacerlo hasta el último punto del 'tie break'. Nadal había venido a Madrid con un objetivo y lo cumplió. A lo grande. Para hacer historia.  "No hay nadie como tú", cantó Shakira antes de empezar. Y no lo hay.  Nadal ha sido el líder en el vestuario, en la pista y con el público cuando hacía falta. Ha ejercido de número 1. Ha sido Súper Rafa.

Y bajo la capa de Súper Rafa, todo ha sido más fácil para el capitán Sergi Bruguera que, sin Bautista hasta ayer, ha utilizado todo su fondo de armario con Feliciano López, Marcel Granollers Pablo Carreño, hasta tocar también él, bicampeón de Roland Garros, su primera ensaladera.

El nuevo formato

Un trofeo tan difícil de conseguir para Bruguera y otros grandes del tenis español, como Manuel Santana, Manuel Orantes y el desaparecido Andrés Gimeno, que lo persiguieron por todo el mundo y en todo tipo de pistas. Era otra Copa Davis. Un torneo de 108 años de historia que, en Madrid, de la mano de Gerard Piqué, ha estrenado un nuevo formato.

 La actuación de Super Rafa y la victoria de España no debe hacer olvidar los problemas de esta nueva Copa Davis. Piqué puede respirar tranquilo esta vez y, en eso, Nadal le ha echado una mano. Pero Kosmos y la Federación Internacional de Tenis deben dar una vuelta de tuerca más a una competición centenaria que ha vivido de la emoción y la pasión de tenistas como Bautista y Nadal.