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Cambios en la plaza del Àngels

Patinadores en el Macba.

FERRAN NADEU

De Instagram a la realidad

Eva Arderius

Ha llegado el momento en el Raval de hacer las cosas únicamente para los vecinos porque la ciudad se lo debe

La plaza de los Àngels, en el Raval, es una de las más 'instagrameadas' de Barcelona. En las 20 primeras fotos que destaca la red social cuando se busca esta localización se puede ver el mismo tipo de imagen. Jóvenes, ellas con la estética de Rosalía con o sin 'skate', ellos con un 'look' urbano y el patín bien visible. Está claro qué se va a hacer en la plaza de los Àngels. Se va a patinar, es uno de los lugares más famosos del mundo para hacerlo, y se va a alimentar las redes sociales. El lugar triunfa y favorece los 'likes', el blanco del Macba es un buen fondo y los patinadores son perfectos para complementar selfis y retratos de caras pensativas o sonrientes. Pero como pasa muchas veces con Instagram, lo que muestran las fotografías está muy alejado de la realidad, no es oro todo lo que reluce. Y la realidad es que la plaza está ubicada en uno de los barrios con más necesidades de Barcelona, un barrio muy denso, con calles estrechas y con poco espacio público para los vecinos.

Cruzar la plaza sin pararse

La plaza de los Àngels es territorio 'skater' desde su creación, los vecinos siempre han quedado al margen, de hecho la cruzan sin pararse o directamente la evitan para no tropezar con los patinadores, no es un buen sitio para sentarse un rato y descansar ni tampoco para jugar con los niños. Pero al vecindario se le ha puesto entre ceja y ceja recuperarla, y teniendo en cuenta que se ha salido con la suya en el conflicto del CAP Raval Nord y ha ganado la batalla al Macba, quién sabe si también conseguirá hacerse suya esta plaza, uno de los símbolos de la primera transformación del Raval.

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¿Por qué ahora? Por muchos motivos, porque el Raval ha sufrido demasiado, porque se han acumulado demasiados problemas de seguridad, de turismo y vivienda y los vecinos han decidido decir 'basta'. Porque el barrio cree que es el momento de reivindicarse, de dejar de ser un escenario de Instagram, de ser solo un lugar de ocio, de turismo y de inversión y especulación inmobiliaria. Y sobre todo ha pasado ahora porque ha aumentado la movilización vecinal. El Raval hace tiempo que hierve. Los vecinos se han ido conociendo en diferentes luchas y protestas. Se han encontrado parando desahucios, en las asambleas para conseguir un Centro de Atención Primaria mejor, o denunciando narcopisos y exigiendo más seguridad. Todo ha ido creando una red que ahora se siente más fuerte para recuperar batallas que ya parecían olvidadas.

Y a todo esto se le ha sumado otro factor clave. Justamente en la plaza que los vecinos pretenden conquistar se tendrán que hacer obras, se tendrá que construir el nuevo edificio para ampliar el Macba. Esto es un buen motivo para replantearse este espacio. Ya que los vecinos perderán un trozo de plaza sería un buen momento para compensarlos. Para rehacerla y renovarla, esta vez pensando no tanto en las postales (como pasó en los 90), ni en Instagram, sino pensando en los que viven ahí. Quizá se perderá diseño, quizá no se ganará un premio de arquitectura, pero en el Raval ha llegado el momento de hacer las cosas únicamente para los vecinos, la ciudad se lo debe.