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Ofensiva contra los medios

Esos seres deshonestos

LEONARD BEARD

Esos seres deshonestos

Anna Cristeto

La prensa juega un papel clave como garante del derecho a la información frente a las noticias falsas. Los vetos a medios y periodistas arremeten contra este derecho y son peligrosos

Los periodistas están entre los seres humanos más deshonestos de la tierra. Así declaraba Donald Trump la guerra a los medios de comunicación en su primera comparecencia pública como presidente. Desde entonces, y tras numerosos encontronazos con la prensa, el mandatario ha ido tejiendo una verdad a medida sin rubor alguno en señalar a determinados medios como a “enemigos políticos” que supuestamente inventan fuentes y generan noticias falsas.

El pasado miércoles se presentó un informe de la Asociación de Medios de Información (AMI) en el que se afirma que la prensa juega un papel clave como garante del derecho a la información frente a las noticias falsas. El editor de 'The New York Times', Arthur Gregg Sulzberger, reflexionaba en este sentido hace unas semanas en un artículo sobre las consecuencias de esta manera de hacer política y su impacto en los medios. Trump usa con frecuencia el recurso de calificar como 'fake news' todo aquello que no encaja con el puzle de su realidad, pero no está interesado en desmontar la supuesta falsedad sino en desacreditar al diario o cadena que la publica. Más que 'fake news', 'fake media' proclamaría Trump.

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Sulzberger alerta de que el 82% de los votantes republicanos confía más en Trump que en los medios. Al parecer, la estrategia funciona, de manera que su alergia a la prensa ha ido contagiando a mandatarios de todo el mundo que han replicado la hostilidad trumpiana. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ordenó anular a principios de noviembre las suscripciones del Gobierno federal al principal diario del país por la cobertura de su gestión. Días antes, Trump había anunciado que la Casa Blanca no renovaría las suyas con los diarios 'The New York Times' y 'The Washington Post', un paso más en su cruzada contra quien le fiscaliza. Fue precisamente el rotativo capitalino quien contabilizó las veces que Trump faltó a la verdad en público en sus primeros 828 días de mandato: 10.111.  

Los ataques del líder americano buscan minar la confianza de la ciudadanía en los medios acusándoles de servir a los intereses de rivales políticos. Eliminados los periodistas de la ecuación, la interlocución con el votante es directa y sus mensajes se emiten sin tener que justificar el origen de los datos que usan. En España, Vox se ha apuntado a este estilo. Basta repasar algunas afirmaciones que hizo en campaña su líder, Santiago Abascal, sobre inmigración y delincuencia. El partido de ultraderecha también veta a determinados medios y a periodistas en sus ruedas de prensa arguyendo que tratan de destrozar la legitimidad de la formación a base de mentiras. La prensa “da mucho la lata”, escribió en agosto su responsable de prensa en un correo interno dirigido a sus –entonces- 24 diputados con una lista de los medios a evitar.

Los vetos son peligrosos porque arremeten contra el derecho a la información, por lo que deben condenarse. Sin llegar a este extremo, la crítica también debe dirigirse contra estrategias más sutiles, como convocar solo a medios considerados afines. Y es también responsabilidad de los medios ofrecer contenidos veraces y fortalecer la capacidad crítica de los ciudadanos.