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Al contado

El exministro de Hacienda Cristóbal Montoro, en el Congreso de los Diputados

EMILIO NARANJO (EFE)

Montoro, ese supuesto socialdemócrata

Agustí Sala

El exministro, que sumará 16 ejercicios presupustarios a sus espaldas, sabe que bajar todos los impuestos acaba disparando el déficit y la deuda

No hay prisa. Cristóbal Montoro, el que fuera ministro de Hacienda con Mariano Rajoy, pero también con José María Aznar, dejó el año pasado Presupuestos del Estado para tiempo. O eso es lo que parece. Los del 2018, acordados por el PP con Ciudadanos antes de que prosperara la moción de censura que dio el Gobierno a Pedro Sánchez, han acabado sirviendo para el 2019 y, al paso que vamos, durarán unos meses más del 2020. El rechazo de Esquerra Republicana (ERC) al proyecto acordado entre los socialistas y los podemitas desembocó en las elecciones de abril pasado y, en cierto modo, por extensión, en las del 10 de noviembre (10-N) y en el endiablado mapa parlamentario que surgió de todo ello.  

Y es que por rápido que se constituya un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, si es que se logra desbloquear la situación política, la tramitación presupuestaria en el Congreso hará que las nuevas cuentas públicas no entren en vigor hasta la primavera próxima, como mínimo. Regirán, por tanto, a través de una nueva prórroga, los elaboradas por Montoro, un ministro que acumulará 16 ejercicios presupuestarios a sus espaldas, serán las más longevas de la historia de la democracia. Solo Catalunya, donde se opera todavía con los presupuestos del 2017, superan este récord.

Quizás por todo ello el exministro se ha prodigado tanto en los últimos días el exministro en medios de comunicación y entrevistas. Pero no ha sido para avalar las tesis de su partido, capitaneado ahora por Pablo Casado, si no para cuestionarlas veladamente. Montoro no solo ve la economía española fuerte y sólida, algo que desbarata las tesis de la cúpula popular, que blande el fantasma de la crisis, sino que considera que supone un engaño afirmar que se pueden bajar todos los impuestos sin provocar debacles en las finanzas públicas. Eso es algo que no lo defiende precisamente la coalición socialista-podemita, que quiere instaurar nuevas figuras tributarias como la 'tasa Google' y subir el impuesto de sociedades a las grandes compañías y quizás también el IRPF a los contribuyentes con mayores rentas; sino los populares.

A ver si resultará que la antigua presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tenía razón cuando acusaba a Montoro de ser un socialdemócrata infiltrado en las filas del PP. Probablemente no lo es, pero lo que sí ha sido muchos años es ministro de Hacienda y, por tanto, sabe perfectamente que bajar impuestos no siempre aporta más recaudación, como afirman los mayores defensores del ultraliberalismo. Basta con echar mano de la historia y las rebajas tributarias que llevó a cabo en los años 80 el presidente de EEUU Ronald Reagan. A esa etapa le siguió otra en la que EEUU marcó todos los récords de déficit y de deuda pública. Buen aviso para el futuro Gobierno.