29 feb 2020

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Análisis

Un comercio de Barcelona durante el Black Friday.

FERRAN NADEU

Fiestas de guardar

Ester Oliveras

El sector comercial está en transformación, y una de las estrategias a corto y medio plazo consiste en mantener la cifra de negocios elevando el volumen de productos vendidos con márgenes menguados

La combinación del comercio presencial con el electrónico ha incrementado la competencia entre negocios. Uno de los resultados que podemos observar es la creación y promoción de nuevas ocasiones de consumo. Unas semanas atrás celebrábamos la castañada junto con Halloween. La cartelería del Black Friday ya está en su apogeo, preparada para el fin de semana. El 2 de diciembre, Cyber Monday. Enlazamos con compras de Navidad. Fiestas de Fin de Año. Rebajas de invierno. San Valentín. Rebajas de media temporada… Pero la importación de fiestas comerciales no proviene solamente de Estados Unidos. La última adquisición es de China, el Guanggun Jie, el día del soltero, el 11 de noviembre, inteligentemente promocionada por el grupo Alibaba desde el 2012.

El sector comercial está en transformación, y una de las estrategias a corto y medio plazo consiste en mantener la cifra de negocios elevando el volumen de productos vendidos con márgenes menguados, derivados de promociones atractivas que inciten a la compra impulsiva.

Incapaces de asumir la tecnología

Estos cambios provienen, como siempre, de los avances tecnológicos. Hace unos años, esperábamos las novedades, las incorporábamos, y disfrutábamos de una mayor calidad de vida. Ahora, estamos abrumados, incapaces de asumir la tecnología, que aparece con ingente rapidez. Esto sucede a personas, organizaciones y sectores.

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Los precios disminuyen, por un lado, por el modelo del comercio 'online', permite unos costes de infraestructuras fijas mucho menores. Además, las grandes empresas se benefician de un sistema fiscal desactualizado, en el que los beneficios empresariales tributan allí donde la empresa tenga residencia fiscal, que suele ser, sorpresa, un paraíso fiscal. En este aspecto, la Unión Europea está planificando el impuesto GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) que nivelaría, un poco más, las condiciones entre el comercio presencial y el electrónico. Esta tasa, obligaría a tributar en función de las ventas que se generen en cada país, independientemente de la residencia fiscal. También se aplicaría a servicios de publicidad 'online', a la intermediación, y a la venta de datos a partir de información proporcionada por las personas usuarios. Esta variable, la fiscalidad, tiene solución.

Por otro lado, la disponibilidad de comercio 'online' ha creado personas consumidoras empoderadas. Y esto no tiene marcha atrás. Hay mucha información disponible, facilidad para comparar, y posibilidades de anunciar públicamente la satisfacción o insatisfacción, a través de las redes sociales. Por ello, el comercio pone cada vez más recursos a cuidar la experiencia del consumidor, ya sea 'online' o presencial. Este acceso a la información no nos sale gratis: las empresas lo saben de todo de nosotros. Saben las búsquedas que hemos realizado y nos lo van ofreciendo rebajado en el margen de la pantalla de navegación. Se agradecerá el día que alguien invente una opción que permita indicar “producto ya adquirido”, para que dejen de apabullarnos.

Por cierto, esta es la semana europea de prevención de residuos, otro efecto colateral del consumo compulsivo. Feliz Black Friday y Próspero Cyber Monday.