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LAS ELECCIONES CATALANAS

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès.

ALBERT BERTRAN

Llega el tiempo de elegir delfines

Josep Martí Blanch

Que ERC y JxCat dan la legislatura por acabada, aunque se estén negociando unos presupuestos, no es ningún secreto

Cuanto más niega un gobierno la posibilidad de elecciones anticipadas más conveniente es apostar a lo contrario. No es cuestión de dotes adivinatorias. Es solo que dos y dos todavía son cuatro. Que ERC JxCat dan la legislatura por acabada, aunque se estén negociando unos presupuestos, no es ningún secreto. Catalunya está ya en plena precampaña. 

Pero como es imposible mirar a dos sitios a la vez, el hecho de haber repetido las elecciones a Cortes y todo el teatrillo que nos queda por ver hasta la investidura formal de Pedro Sánchez impiden vislumbrar con toda nitidez el agotamiento del actual Ejecutivo catalán. Es una embarcación sin patrón y ya sin combustible para alimentar los motores, obligada a navegar al azar del viento con el que se levanta el día.

Quienes han precedido en el cargo a Quim Torra ya le han aconsejado que empiece a pensar en la planificación de toda la gestualidad que debe desembocar en elecciones y cómo hay que recorrer ese camino para que su familia política saque el mayor rendimiento de su adiós. Hay dos posibilidades. Que las convoque él mismo, en cuanto sea inhabilitado por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) o en el interín que el Tribunal Supremo (TS) utilice para resolver el recurso a la sentencia, si es que finalmente Torra decide presentarlo; o bien que se precipiten automáticamente ante la imposibilidad de que el Parlamento pueda investir un nuevo presidente con Torra ya definitivamente apartado del cargo. Tanto JxCat como ERC manejan como hipótesis que los comicios serán antes del verano, bien en febrero, bien en mayo.

Así que a ambas formaciones les va llegando la hora de visitar el delfinario para elegir ejemplar sucesorio. Los republicanos sueñan con hacer realidad desde el centroizquierda el modelo PNV en Catalunya. Es decir, que siga mandando Oriol Junqueras y que el candidato, y presidente si gana las elecciones, no cuestione que las decisiones estratégicas se sigan tomando en el ámbito privativo del partido. Para este papel, ya se ha ungido oficiosamente al vicepresidente y 'conseller' de Economia, Pere Aragonès, que en septiembre fue elegido coordinador nacional del partido en una decisión que se interpretó como lo que era: el visto bueno del mandamás Junqueras para auparlo al número uno de las listas electorales.

La gestualidad del Parlament

Aunque Aragonès no está solo en la carrera. Roger Torrent, presidente del Parlament, también quiere correrla y por supuesto, quien corre, es porque quiere llegar primero. Buena parte de la gestualidad del Parlament en las últimas semanas, con motivo de los falsos desafíos al Tribunal Constitucional (TC), tienen que ver con la voluntad de Torrent de ganar protagonismo. Sabe que es el segundo en la carrera, pero ahí está, fustigando a su caballo, por si la yegua de Aragonès se desfonda y puede rebasarla aunque sea en la última curva. 

Los que le ven con buenos ojos andan repitiendo a todas horas lo resultón que es Torrent como candidato comparado con Aragonès, al que califican de soso y apocado para el tipo de campañas que se llevan hoy en día. Desde el entorno de Junqueras la discusión se da por zanjada, dando por hecho que Aragonès es el mejor candidato posible para seguir cazando votantes del extinto mundo convergente y ganar definitivamente la centralidad. Entienden que Torrent piense que este es también su momento, pero que aceptará resignadamente que su puesto en el futuro Govern, si ERC gana las elecciones, será el que él desee a excepción, claro está, del de presidente.

Más imprevisibles son las cosas en el hipódromo de JxCat. Los resultados de las últimas generales, que siguen siendo malos, han reforzado el ascendente de Laura Borràs para hacer doblete y presentarse también como candidata a la Presidència de la Generalitat. El plan de ruptura que el PDECat tenía preparado para después de las elecciones, caso que las encuestas que pronosticaban una pérdida de escaños se hubiera materializado, quedó abortado tras el recuento. Borràs sumó un diputado más, y como la política es cuestión de narrativa y gestión de expectativas, ahora es para buena parte del mundo de JxCat la candidata ideal para batirse el cobre ante los republicanos cuando llegue la hora. 

Menor margen de maniobra para Mas

Los otros nombres que están o quieren estar en liza, Damià Calvet o Àngels Chacón, lo van a tener complicado en este nuevo escenario, dado que quien ha salido reforzado del último envite electoral ha sido el sector puigdemontista de JxCat. Artur Mas, que dijo que tenía en mente alguien proveniente de fuera de la política, también ha visto mermada su capacidad de maniobra con los últimos resultados electorales.

En el fondo, JxCat, y por extensión el PDECat, han encontrado una nueva excusa para seguir eternizando la respuesta a las preguntas clave de su proyecto con la posibilidad de que Carles Puigdemont adquiera la inmunidad como parlamentario europeo y todo vuelva a la casilla de salida. En realidad es de donde no se han movido. Por eso cuando se convoquen las elecciones correrá el caballo que Puigdemont desee montar. Él es el único 'jockey'.