04 ago 2020

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La clave

Estantes con productos de higiene íntima femenina en un supermercado barcelonés.

JOAN PUIG

Contra los machismos invisibilizados

Carol Álvarez

La discriminación sexual agazapada debe salir a la luz para impulsar un auténtico cambio hacia una sociedad más justa

Hay un enemigo casi invisible en la lucha contra el machismo, más bien una legión. Debería haber un contador que registrara cada micromachismo desenmascarado. En esta lista podríamos incluir esta semana al Gobierno de Alemania, que ha decidido quitar la tasa rosa, ese impuesto que le daba condición de lujo a las compresas higiénicas que usan muchas mujeres. Al admitir este 2019 que son productos de primera necesidad, los alemanes han corregido una discriminación histórica que pervive en muchas sociedades occidentales.
Otros machismos ni siquiera podíamos imaginar que estaban entre nosotros. Es el caso de un usuario de la Apple Card, una modalidad de tarjeta de crédito, que ha destapado con su denuncia que los clientes masculinos tenían al alcance una mayor capacidad de endeudamiento que las clientas. David Heinemeier, un experto en software,  ha armado un buen escándalo al denunciar públicamente que la tarjeta le da un crédito 20 veces superior que a su mujer, que cobra más. El follón desencadenado en redes sociales, donde han aflorado muchos otros casos similares, lo ha querido zanjar la compañía alegando que no hay discriminación sexual en el caso, porque es una máquina la que determina las condiciones, un algoritmo. Y aquí la cruda realidad: el sesgo debe venir de origen, de la inclusión de categorías y ponderaciones humanas que llevan a ese algoritmo a perpetuar la discriminación. De momento se investiga el episodio.
Otro ejemplo. Detrás de las guerras por el termostato en las oficinas, donde suele imponerse el frío, hay un perjuicio en términos reales para las mujeres: A más  frío menor productividad femenina, ha demostrado la investigadora Agne Kajackaite.
Aún hay situaciones que se remontan mucho tiempo atrás. El Departament de Justícia lleva meses enfrascado en un proyecto para neutralizar los machismos que perlan el Código Civil catalán.  Es el marco mental el problema a combatir,  la piedra con  la que se edifica la brecha sexual.