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LA CLAVE

Torra, en el banquillo de los acusados del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. 

Torra, ese hombre

Luis Mauri

Abocado a la condena y la inhabilitación, Torra dejará un legado presidencial vacío al frente de un gobierno dividido y paralizado desde su constitución, hace un año y medio

Solo los tahúres más ventajistas, astutos y temerarios del Misisipí osarían apostar sobre la evolución inmediata del laberinto catalán. Tal es la entropía que reina en el sistema. Desorden,  incertidumbre, confusión.

El número de incógnitas y sus posibles interacciones progresan de forma geométrica. ¿Cuándo será condenado por desobediencia Torra tras haberse autoinculpado ante el tribunal? ¿Será antes o después de la votación de investidura de Sánchez? ¿Recurrirá Torra su condena y alargará unos meses su presidencia? ¿Preferirá no hacerlo para arrinconar a ERC entre la investidura de Sánchez y un adelanto relámpago de las elecciones catalanas? ¿Facilitará Esquerra un gobierno de coalición entre Sánchez e Iglesias? ¿Le cerrará el paso y forzará otra repetición electoral? ¿Amparará la Eurocámara Puigdemont con la inmunidad? ¿Se paseará por Barcelona un Puigdemont provisionalmente inmune? ¿Repetirá el hombre de Waterloo como candidato a la Generalitat para intentar frustrar, una vez más, el sorpasso de ERC?

A corto plazo, solo hay una certeza: Torra tiene los días contados como 'president'. Confesada su culpabilidad ante los jueces, será condenado por desobediencia e inhabilitado.

Presidente vicario, subalterno del hombre de Waterloo, Torra preside un gobierno dividido y paralizado desde su constitución, hace un año y medio. Además de una insomne promoción de la ratafía, su legado presidencial habla por sí mismo. Ha reclamado para Catalunya la vía eslovena a la independencia: decenas de muertos, centenares de heridos y limpieza étnica administrativa. Ha asimilado la situación de Catalunya con las crisis humanitarias que sacuden el planeta: Yemen, Sudán del Sur, Libia, Birmania... Ha afirmado, él, que gestiona 37.000 millones de euros al año y dirige a 17.000 policías y 150.000 funcionarios más, ha afirmado que los catalanes están encerrados en una prisión colectiva. Ha desamparado a los Mossos y jaleado a los CDR que, pervirtiendo a Rosa Luxemburgo, gritan independencia o barbarie.

No hay mucho más. Si acaso, un historial previo de opiniones xenófobas y supremacistas y su pública admiración por el torturador filofascista de los años 30 Miquel Badia. Este es el 'president'.