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LA CLAVE

Oriol Junqueras, en la sesión de apertura del Congreso del pasado 21 de mayo, en Madrid.

REUTERS / SERGIO PÉREZ

El falso dilema de Esquerra

Albert Sáez

Los republicanos tienen la oportunidad de arrinconar a Junts per Catalunya con la CUP justo antes de las elecciones catalanas

Las situaciones más críticas se producen en los partidos políticos cuando sus militantes asumen el punto de vista de sus adversarios. Recientemente, le pasó al PSC de Pere Navarro. También le ocurrió de alguna manera al PSOE cuando se forzó la abstención para la segunda investidura de Rajoy. El debate que vive Esquerra en estos momentos es de esta naturaleza. Los republicanos hace un par de años que acarician la posibilidad de convertirse en la fuerza hegemónica del independentismo. Lo son en buena medida en el ámbito institucional. Son la primera fuerza municipalista, han ganado las dos últimas elecciones generales y están en el gobierno de la Generalitat. Pero se les resiste la victoria cuando Junts per Catalunya coloca a Carles Puigdemont como cabeza de cartel

Este elemento pesa, y mucho, en el debate que afrontan los de Junqueras sobre la investidura de Pedro Sánchez. Han tenido un leve retroceso en los comicios del 10 de noviembre y muchos de sus militantes lo han atribuido a la abstención en la votación de septiembre. Curiosamente, si miraran los datos podrían hacer otra lectura bien distinta: en noviembre, Esquerra cedió un 2,05% mientras que la CUP (que no se presentó en abril) cosechó el 6,3% de los votos y Junts solo creció el 1,6%. En el área metropolitana, la tendencia es más clara aún. Mientras, la diferencia con el PSC, aumentó medio punto a favor de los republicanos. Lo que ocurre es que en determinados ámbitos, Esquerra no es hegemónica en ciertos debates. Ahí está lo desapercibido que pasa en muchas esferas del independentismo el pacto del partido de Puigdemont con los socialistas en la Diputació de Barcelona por razones que ahora destapan los sumarios. La hegemonía no se consigue solo cuando se logran más votos sino cuando se marca la pauta. Esquerra debería regalar a sus militantes el libro del 'conseller' Carles Mundó que da en el clavo cuando recuerda que la unilateralidad no es una vía ganadora, pese a los espejismos de Puigdemont y de la única fuerza del independentismo que no tiene ningún condenado, la CUP. ¿Puede conservar sus apoyos electorales el partido de Puigdemont si queda arrinconado precisamente con la CUP en la política española? Hay dilemas tan intensos como falsos.