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LA CLAVE

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en septiembre del 2017, en el Parlament.

FERRAN NADEU

El psicólogo de Junqueras

Luis Mauri

La posibilidad de que el tándem Sánchez-Iglesias obtenga el plácet de ERC depende básicamente del talón de Aquiles republicano. Y en estas vísperas electorales catalanas, va a ser torturado sin tregua por Puigdemont

Con más de seis meses de retraso caprichoso y baldío, con las fuerzas mermadas y la ultraderecha hollando la vida pública, el PSOE Podemos intentan gobernar EspañaSánchez necesita a ERC para ser investido presidente. Esquerra tiene en sus manos la palanca que puede intentar estabilizar España y desinflamar Catalunya o perpetuar el bloqueo y endurecer el conflicto.

ERC viró con dificultad y resistencia hacia el pragmatismo tras el fracaso de la intentona unilateral. Las evoluciones políticas suelen adoptar formas discontinuas. Si esto es así en general, en el conflicto catalán la gráfica llega a ser mareante. El viraje republicano aparece y se esconde, gira, se retuerce y pespuntea, caracolea, avanza y retrocede en un mismo movimiento…, la inestabilidad de Esquerra compite con la de la nitroglicerina ya desde los tiempos del tripartito de Maragall (Pasqual, por supuesto), pronto hará 20 años de aquello.

Talón de Aquiles 

Esa condición trémula, espejo de un bucle dialéctico entre realidad social y magia telúrica, se multiplica en la competición con la posconvergencia de Puigdemont por la hegemonía del nacionalismo catalán. El hombre de Waterlooprisionero de su circunstancia personal –probablemente más espinosa a medio plazo que la de sus camaradas condenados-, se aferra a la radicalización del conflicto como un náufrago a su tabla. En su pulso insomne con ERC, intenta desgastarla a base de poner en duda su determinación independentista. Bien zurrado, el talón de Aquiles de Esquerra la ha empujado a aventuras tan autolesivas como coligarse con Artur Mas (JxSí, 2015) y postergar varios años un eventual sorpasso republicano. En aquellos días, David Madí, entonces hombre fuerte de Mas (y siempre de sí mismo), ya se pavoneaba mientras apretaba el talón de Junqueras: "Le podemos pagar un psicólogo".

Nada es nuevo. Todo ya ha sucedido mucho tiempo atrás. La posibilidad de que el tándem Sánchez-Iglesias obtenga el plácet de ERC depende básicamente del talón de Junqueras. Y en la eterna víspera electoral catalana, va a ser torturado sin tregua.