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EDITORIAL

El triunfo de Rosalía

La artista simboliza la riqueza que supone que Catalunya tenga muchas y diversas caras

Rosalía, con los tres premios cosechados en los Grammy Latinos, el jueves en Las Vegas.

Rosalía, con los tres premios cosechados en los Grammy Latinos, el jueves en Las Vegas. / EFE / NINA PROMMER

El ascenso y la consolidación de Rosalía como artista universal y como fenómeno mediático se han ratificado con la concesión de cinco Grammy Latinos, entre ellos el de mejor disco del año. Una carrera fulgurante que nació de forma artesanal, con un trabajo producido en casa junto al Guincho, como el proyecto final de carrera de la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) a partir de un romance anónimo occitano del siglo XIII.

Aquí reside justamente la base del éxito de la cantante de Sant Esteve Sesrovires: más allá de su innegable genialidad, la implicación con una tradición musical que adquirió e hizo suya a base de un gran esfuerzo personal. De ahí, y de los primeros Grammy en el 2018, pasando por otros muchos galardones internacionales, se ha convertido en una diva global o, como escribía Jordi Bianciotto, en «una estrella pop y una artista de culto». El secreto de Rosalía está en haber sabido combinar su inicial querencia por el flamenco con otros estilos y ritmos, como el trap y el reguetón, y con una gran dosis de experimentación al tiempo que conformaba una imagen propia que oscila entre la estética de polígono y la más sofisticada puesta en escena.

Milimetrada trayectoria

La prestigiosa revista 'Rolling Stone' ha calificado su éxito como «una impresionante fusión del flamenco de la vieja escuela con una producción electrónica hipermoderna», un cóctel que ha sabido aderezar con una milimetrada trayectoria musical, desde la inmediatez de los sencillos para consumo rápido hasta la profundidad de sus planteamientos estéticos. Y todo ello en un tiempo récord: desde aquel primer disco del 2017, Los Ángeles, con Refree, hasta sus últimos hits, 'Con altura' y 'A palé'.

Y con un futuro que promete aún más emociones, más reconocimientos, más sorpresas y más intensidad. En un momento en que la imagen exterior de Catalunya se resiente por un conflicto con cada vez menos sonrisas y más rabia, el éxito de Rosalía internacionaliza la riqueza que supone que haya otras muchas Catalunyes posibles.