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Dos miradas

El líder del PP, Pablo Casado, saluda a sus simpatizantes la noche electoral del 10 de noviembre.

EFE / CHEMA MOYA

Se necesita al PP

Emma Riverola

Solo el partido de Casado puede frenar a Vox y salvarse a sí mismo. Paradójicamente, solo hay un modo: implicarse en la solución catalana

Vox mira a España y brinda con sus 52 diputados. En su copa, un cóctel de falangismo resucitado, un buen chorro de populismo ultra (el mismo del que beben Trump, Salvini o Bolsonaro), otro largo de esencias identitarias y unas gotas de soluciones rápidas para los desheredados de la socialdemocracia. Un combinado de corriente internacional con herencias y problemáticas locales.

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Es innegable que Vox bebe del conflicto catalán. Toda la derecha española actual, con sus auges y caídas, está vinculada al ‘procés’. El PP de Rajoy se cebó con los 4 millones de firmas que recogió por toda España contra el Estatut (también engordaron al independentismo). Ese mismo 2006 se constituyó Cs. Creció crispando y fomentando el desprecio al nacionalismo catalán. Y llegó Vox, redobló los ataques y se zampó a Rivera y ya mira a los ojos a Casado. Ahora, solo el PP puede frenarlo y salvarse a sí mismo. Paradójicamente, solo hay un modo: implicarse en la solución catalana. En la vía dura siempre le ganará Vox, pero el terreno del conservadurismo cabal europeo está inhabitado en España. Esta es su oportunidad. Y la de todos.